Archivo de etiquetas | "rock"

Portada de “Buenos días voluntad”, el nuevo disco de Estirpe

Tags: ,

Buenos días voluntad

Publicado el 28 enero 2009 por manuguerrero

Mucha gente se preguntaba qué ocurriría con Estirpe después de El sentido de la calma, un disco que con el tiempo ha quedado como una parada espiritual, una delicatessen, que sirvió tanto al grupo como a sus seguidores para explorar nuevos recovecos del alma. Pero no sólo para eso…

Ahora los chicos de Estirpe vuelven para despejar todas las dudas: son y QUIEREN SEGUIR HACIENDO ROCK, todo en mayúsculas, como se merecen. Un rock mestizo, moderno y muy inconformista. Eso es lo que demuestran en Buenos días voluntad, su sexto trabajo discográfico [tras Ídolos de papel (1998), Víctimas del mismo Sol (2000), Ciencia (2002), Inventarse el mundo (2005) y el memorable El sentido de la calma (2006)].

Buenos días voluntad es un disco emocionante y conmovedor. Un paseo por el infierno (Argelia, Senegal, Sierra Leona, Afganistán, Honduras, Gaza…) pero también una propuesta de paraíso, una invitación a la esperanza. El optimismo no es más que pensar que todo tiene arreglo y la voluntad, dar el primer paso. Bienvenida sea siempre. Buenos días voluntad.

Desde “En el nombre de quién”, que abre este disco arrollador, hasta “Seguir en pie”, que lo cierra, Estirpe ofrece un rock vivo, limpio, irónico, sorprendente y muy arriesgado, aunque manteniendo, cómo no, viejas apuestas: guitarras incisivas, sonidos de vanguardia y una magnífica voz, la de M. Ángel Mart, que esta vez alcanza nuevas y ricas resonancias.

Un disco contemporáneo (en forma y contenido -todos sabemos cómo están las cosas en el mundo-) y a la vez atemporal. ¿Caduca, acaso, el glorioso discurso final de El gran dictador cuando dice “El camino de la vida puede ser libre y hermoso, pero lo hemos perdido. La codicia ha envenenado las armas, ha levantado barreras de odio, nos ha empujado hacia las miserias y las matanzas.”? Es parte de uno de los mejores bonus track incorporados a un disco español en los últimos años. Charles Chaplin, trasunto de un terrible dictador, a ritmo de funk y apostillado oportunamente por M.A. Mart. Memorable.

Buenos días voluntad es un disco justo y necesario, un anuncio de todo lo que queda por venir (“Otro mundo hoy empieza a respirar…”) Un disco que, avisamos, te gustará tener original aunque lo hayas escuchado un millón de veces.

Comentarios (0)

Shuarma

Tags: , , , , ,

Shuarma. MÁS ALLÁ DE LOS ELEFANTES

Publicado el 07 abril 2008 por manuguerrero

El 15 de diciembre de 2005 fue un día gris para todos los seguidores de Elefantes. El grupo, uno de los más capaces del pop español, anunció su disolución sin aclarar motivos ni dar pistas sobre lo que sería de cada uno de ellos. Parecía inexplicable porque el éxito venía abrazándoles desde su disco Azul, un placer para el oído, y era ciertamente difícil asumir la desaparición de aquella perfecta conjunción entre la dulzura de Shuarma, su compositor y cantante, y la instrumentación potente y sugestiva de los demás miembros del grupo. Pero así es la vida, se esfumaron como nubes blancas.

Dos años después, Shuarma apareció por sorpresa con Universo, su primer disco en solitario. Trece canciones (con sus trece videoclips) cargadas de luz y dispuestas a llevar el espíritu elefantes a otros territorios más íntimos y espirituales, confirmando además que de un tipo como él, que con solo tres años ya vivía unido a un saxofón, cabe esperar cualquier pirueta salvo una jubilación anticipada. 

-Aunque no te conozco personalmente, siempre te he imaginado muy volcado en tu trabajo. Quizá sea porque transmites una imagen de artista enamorado de la música. ¿Me equivoco?
-La música es para mí un refugio, un lugar en el que estoy a salvo. Una habitación en la que me gusta encerrarme. Hay cosas que digo mejor cantando que hablando y como siempre me ha gustado opinar, pues ahí estoy escribiendo canciones compulsivamente.-Últimamente estás de gira con Universo, tu primer disco en solitario. ¿Qué sensaciones has recogido hasta el momento?
-Sensaciones diversas. Es muy distinto empezar en solitario después de estar 10 años en un grupo. Es un aprendizaje que necesitaba revivir. Tenía que volver a ilusionarme y había que correr riesgos.

-Subiéndote al escenario como solista –y a veces, sin músicos acompañantes- ¿no te has llegado a sentir solo en el escenario?
-No, nunca me siento solo en el escenario si hay público que viene a oírme.

-¿Consigues ahora una relación con tus espectadores distinta a la que tenías cuando te presentabas con el resto de elefantes?
-La verdad es que me siento más querido porque ahora me sigue gente que ha aceptado mi decisión de acabar con un grupo querido por el público y ha aceptado que necesitaba un cambio y de alguna manera lo ha vivido conmigo.

-La separación del grupo fue muy sonada. Además, ocurría en un momento álgido, cuando ya no quedaba nadie que no os conociera. Sinceramente yo sentía el temor de perder el espíritu elefantes. ¿Cómo recuerdas el último directo del grupo? ¿Fue aquella la experiencia más intensa de toda tu carrera?
-Fue una experiencia realmente intensa. Lo que sentimos en el escenario fue importante. Durante el concierto reviví toda la carrera del grupo a través de las canciones.

-¿La ruptura fue por motivos personales o influyó también la crisis en la industria musical? ¿Fue doloroso para ti?
-Fue muy doloroso para todos los del grupo, pero hay veces en la vida en la que has de tomar decisiones por muy dolorosas que sean. Influyeron muchas cosas, pero nunca la industria musical.

-¿Sentías que presentarte con el nombre de un grupo no era justo, que no se reconocía el valor que aportabas tú al conjunto?
-No, sencillamente creía que Elefantes había acabado. 

-Ahora muchos seguidores de Elefantes podemos estar tranquilos porque con Universo, aunque sea un disco distinto a los anteriores, seguimos teniendo tus letras, tu voz y, en definitiva, los mismos valores que antes. Sigue habiendo la misma luz.
-Para mí hay más luz, aunque aún no haya encontrado la manera de mostrarla. Pero estoy seguro de que lo conseguiré. 

-Por cierto, ¿sientes fascinación por la luz? Lo habitual en el panorama musical español es lo contrario: refugiarse en la noche, la oscuridad, la bohemia de lo incierto.
-Claro que siento fascinación por la luz. Me gusta sentirme bien. El dolor me duele. Aunque entiendo que desde la “oscuridad” o el sufrimiento estás mas en contacto con tus sentimientos y el acto creativo puede ser más puro. Pero siempre preferiré la luz a la oscuridad.

-A ti la música, aparte de como fuente de ingresos, ¿te sirve para algo?
-Soy incapaz de decirte qué me aporta la música, igual que soy incapaz de pensar en mi vida si no hubiera música. Es mi tabla de salvación.

-¿Cuándo y cómo descubriste la expresividad de la música?
-Realmente no lo sé, ni recuerdo un momento concreto. Sencillamente fui escuchando música, luego me regalaron una guitarra y ahí empecé a contar cosas.

-¿Es cierto que a los tres años te regalaron un saxofón? ¿Cómo aprendiste a tocarlo?
-Nunca aprendí a tocarlo, pero siempre iba con un instrumento encima.

-¿Por qué te decidiste, años después, a escribir una canción?
-Supongo que fue un impulso que afortunadamente no reprimí.

-Juan era mi amigo fue la primera canción que escribiste, dedicada a un atentado que cometió la banda terrorista ETA en Barcelona. ¿Cómo ves esa canción ahora, tantos años después? ¿Tu carrera musical ha evolucionado tal y como podías imaginar esa tarde?
-Apenas recuerdo el estribillo de la canción, pero sí recuerdo la sensación de haber escrito algo que me importaba. Estaba cantando algo que sentía en mi interior y eso fue importante para mí. En cuanto a mi carrera, creo ha evolucionado de forma muy coherente, ya que sigo escribiendo desde el corazón, igual que esa tarde.

-¿Tu hijo Sunna anda también tocando ya algún instrumento?
-Le encanta la guitarra eléctrica. Tiene una y es un super rockero.

-Tu compañera Susu también se dedica a la música. Bajo el nombre de La media luna ha sacado ya dos discos. ¿En tu hogar la música lo invade todo?
-La música está muy presente en casa y espero que no falte nunca. 

-¿Cómo crees que ha influido Sunna en vuestros últimos discos?
-Mucho, desde que apareció ha influido mucho en todo lo que hacemos y por supuesto en nuestra música también. De qué manera no lo sé exactamente, supongo que nos ha ayudado a quitarnos prejuicios y quizás a hacer menos ruido.

-En el tuyo, es decir, en Universo, aparte de la luz de la que hablábamos antes, hay sosiego, espiritualidad, naturaleza… ¿Te consideras un hombre esencialmente optimista?
-Me siento bastante optimista. Durante el periodo en el que escribí Universo, viví momentos preciosos que han quedado reflejados en el disco. Para mí es importante ser transparente con mis emociones.

-¿Crees que el contagio de optimismo puede salvarnos de la depresión a la que parece abocarnos la ultraindustrialización de la vida?
-Creo que el optimismo es una decisión muy difícil y muy valiente. Y creo firmemente en el poder que tiene para mejorar las cosas.

-¿Te gusta el modo en que se organiza la vida de la gente de tu alrededor, de tu ciudad, de tu país?
-Creo que el ser humano es maravilloso, hacemos cosas increíbles y de extremada delicadeza y dulzura, pero a su vez también somos capaces de lo contrario. Intento no fijarme mucho en lo que hace la gente, no juzgar, pero no lo consigo y no me gusta nada cómo se organiza la sociedad. Parece que vamos en contra de nosotros mismos.

-Y si hablamos del mundo en general, ¿nos echamos a llorar?
-Depende de cada uno. Como ya te he dicho, yo admiro al ser humano. 

-¿Crees que lo que ocurre en África tiene solución?
-No lo sé, pero mientras decidimos si la tiene o no hay que tender la mano.

-En octubre, Miguel Bosé, Dover y tú llevasteis 600.000 firmas al Palacio de la Moncloa para pedir al Gobierno español que reconsidere sus posturas sobre el comercio con los países subdesarrollados. ¿Os fiáis de las estrategias de la UE?
-No, no me fío, si me fiara no hubiera hecho falta ir a recoger firmas.

-¿Te sientes especialmente vinculado a África?
-No, no especialmente. Me siento vinculado a las personas que carecen de necesidades básicas como comida, higiene o educación. Si le faltara eso a mi hijo me sentiría muy desgraciado.

-¿Qué viste en tus viajes al continente negro?
-Mucha alegría, mucha fe y muchas ganas de cambiar las cosas. 

-Sin dioses en los que creer, ¿nos será más fácil buscar culpables y soluciones?
-Para mí los dioses son las ilusiones y afortunadamente nunca he dejado de creer. No necesito buscar culpables, pero las soluciones nos vendrían muy bien. Y hay mucha gente muy ocupada buscándolas.

-Por cierto, ¿eres un hombre muy espiritual? ¿En qué crees?
-Creo en la ilusión y en la buena gente.

-¿Te seduce la belleza por encima de todo lo demás?
-No por encima de todo lo demás, pero como persona a la que le fascina el arte, la belleza es importante para mí. 

-Un aspecto que siempre me ha gustado de ti es la belleza de tus videoclips porque independientemente de los medios que dispongas, siempre presentas vídeos creativos y muy brillantes. ¿La inspiración te llega también a modo de imágenes o es que sencillamente estás bien rodeado?
-Estoy muy bien rodeado y afortunadamente mi creatividad es también fértil.

-En esta página web hemos hablado algunas veces de Bushido, un disco muy brillante, con grandes canciones (para mí, uno de los mejores de lo que llevamos de siglo) pero del que tú no guardarás gratos recuerdos. ¿Me equivoco? ¿Por qué aquel enfrentamiento entre Bunbury y tú? ¿Cuál era la razón de las disputas?
-Yo sí guardo un buen recuerdo de Bushido, fue algo intenso y a mí me gustan las cosas intensas. Allí hubo un choque entre Enrique y yo, pero cuando las personas ponen el corazón en lo que hacen es normal que los choques sean más aparatosos. Afortunadamente es agua pasada y el disco sigue ahí.

-¿El peso de la amistad ha puesto las cosas en su sitio?
-La amistad real nunca se vio afectada, la superficial mucho.

-¿Ves probable algún proyecto junto a él?
-Hace muy poquitos días entramos en estudio para hacer una nueva versión de “El tiempo se puede parar”. 

-¿Y qué relación tienes con los demás, es decir, Morti y Carlos Ann?
-Somos muy buenos amigos y me encanta tenerles cerca.

-¿No era demasiado temeroso meter a cuatro artistas con tanto talento y carácter en una masía?
-No sé si con tanto talento, pero lo que sí teníamos era cuatro puntos de vista distintos y eso era lo bonito del proyecto.

-Una curiosidad ¿sueles escuchar los discos que grabas?
-No. Nunca los escucho. Ya me los sé…

-En mi opinión tienes una voz admirable, con mucha personalidad y que transmite principalmente buenas vibraciones. ¿Te gusta tu voz?
-Nunca me he cuestionado si me gusta mi voz, quizá porque es la única que tengo y si la respuesta fuese “no” estaría en un serio apuro.

-¿Cómo aprendiste a cantar?
-Jamás me he preocupado en cantar bien. Lo que me interesa es transmitir. Para mí lo de cantar bien es como el zapatero que hace zapatos. El primero le sale normalito, el segundo mejor y cuando lleva cien los hace muy bien.

-¿Como músico tienes inquietudes que tu voz no te permita cantar?
-No.

-¿La someterás a nuevos caminos en tu próximo disco?
-Puede ser.

-Por cierto, ¿algún día te has parado a pensar que la imaginación también se topará, posiblemente, con los malditos límites?
-Creo que subestimas a tu imaginación.

-Suerte.
-Gracias e igualmente. 

Más información sobre nuestro entrevistado en www.shuarma.com

Comentarios (0)

Gabriel Sopeña

Tags: , , , , , , , ,

Gabriel Sopeña. UN HUMANISTA DEL SIGLO XXI

Publicado el 29 junio 2007 por manuguerrero

La obra de Gabriel Sopeña (Zaragoza, 1962) es casi inabarcable para un entrevistador. Es doctor en Filosofía y Letras, con Premio Extraordinario de Doctorado y profesor de Historia Antigua.  Como tal es autor de libros como Dioses, ética y ritos. Aproximaciones para una comprensión de la religiosidad entre los pueblos celtibéricos o Buda. Imágenes y devoción. Pero además es poeta y músico y es ahí donde su producción se convierte en un mar gigante donde navegar por años sin necesitar más que sus aportes emocionales. Comenzó su carrera en 1983 y lideró bandas como Ferrobós y El Frente, además de colaborar estrechamente con Más Birras. En España ha escrito para Héroes el Silencio, Amistades Peligrosas, Los Rebeldes, María del Mar Bonet, José Antonio Labordeta etc.

Según cuenta el mismo Loquillo, cuando grababa su disco Hombres (disco muy recomendable, editado en 1991) recibió una canción de regalo a nombre de Gabriel Sopeña. Se llamaba Brillar y brillar y creo que le salvó la vida. A partir de ahí comenzó la etapa más fructífera para el Loco con discos como La vida por delante y Con elegancia, elaborados por Gabriel sobre textos de Bernardo Atxaga, Antonio Gamoneda, Gil de Biedma, Lorca, Pavese, Octavio Paz, Mario Benedetti, Vázquez Montalbán, Luis Alberto de Cuenca etc… dos proyectos gigantes. En mi opinión, dos de los mejores discos publicados en España jamás.
 
También puso música a Universo en ciernes, una selección de poemas de Mari Pau Domínguez a los que dieron vida las voces, por ejemplo, de Víctor Manuel, Ana Belén, Luis Eduardo Aute, Javier Ruibal, Mercedes Ferrer, Miguel Ríos, Carmen Linares, Pedro Guerra, Loquillo y el mismo Sopeña.
 
Ya en 1997 publicó su primer disco en solitario Mil kilómetros de sueños, muy esperado por sus seguidores. Es un disco excelente con canciones como Armando al amor, Nunca he despertado junto a ti, Un fogonazo, Apuesta por el rock and roll, Por los ojos de Raquel o John Milner. En él se atrevía, virtuoso, con cualquier instrumento. No lo busquéis, se agotó.
 
Después ha trabajado con la mítica cantante brasileña María Creuza (A mitade do mondo) y con Lucía Soralová, para quien hizo la adaptación al español del musical Juana de Arco. También es el autor de la música de Misiles melódicos, una tragicomedia que advierte que las armas perjudican seriamente la salud.
 
Como poeta es autor de Arras de Luzbel (1982), Sortilegio del ruido (1984), La noche del Becerro (1995) o El cantar de los destierros (2000) entre otros. Como se puede ver, su obra es casi infinita y entrevistarlo es todo un placer.
 
-Hola Gabriel. ¿Cómo estás? El otro día comentaba aquí mismo que recibir buena música en casa, por sorpresa, era lo mejor que me podía ocurrir en las tardes en la que no espero prácticamente nada. Después de tantos años dedicándote profesionalmente a la música, creando de forma constante ¿sigues sintiendo ese entusiasmo por escuchar/descubrir nuevas músicas?
-En cierto modo, creo que lo siento más intensamente. Soy más selectivo, he perdido espontaneidad, sin duda, pero tal vez he ganado en percepción.
 
-¿Qué aporta la música en tu vida?
-Fundamentalmente, oportunidades de aprender y de comprender lo aprendido. Desde que tengo uso de razón, acercarme a la música, en cualquiera de sus vertientes, ha ensanchado mi visión del mundo y mi confianza en la posibilidad de entendimiento de las personas. Y sigue haciéndolo.
 
 
-Me apetece mucho hablar de tus trabajos. Si te parece, podemos empezar por el final. De azúcar y viento, más que un conjunto de canciones es un proyecto de hermanamiento entre León (Nicaragua) y Zaragoza. Aún no entiendo por qué cuando se publica un disco tan brillante como ese no se paraliza la actualidad cultural de un país para escucharlo y compartirlo. Merece estar en todas las radios, en todas las revistas, en todas las cadenas de televisión. ¿Por qué algo tan bello se distribuye sólo por canales alternativos?
-Te agradezco el verbo merece, y lo considero un elogio; pero mi opinión es algo distinta. Tal y como está concebido el disparate de la industria musical española, todo autor que se respete debe reflexionar sobre el destino de su trabajo. Hay una enorme diferencia entre la orfebrería como disciplina y la chatarra destinada al consumo masivo, de usar y tirar. Es una diferencia que afecta a la propia visión del mundo de cada cual: la diferencia entre un humanismo pleno y enriquecedor y Treblinka. Y la hay, en el mismo sentido, entre la canción realizada con mimo, con objetivo, con meditación, con serenidad y los artefactos que se inventa la industria para su ávido lucro y depredación constantes: con objetivos exclusiva y únicamente económicos. Los canales son necesariamente diferentes. Todo creador debe saber dónde se ubica. Yo no espero nada a este respecto: ofrezco mi fruta al pie del árbol donde la crío, o donde me lleva mi humilde transporte; y me importa muy poco todo lo que no tenga que ver con los valores intrínsecos de mi profesión.
 
-A menudo se habla de “telebasura” pero jamás he oído la palabra “radiobasura”. ¿Es que no existe?
-No se le da tanta importancia como a la imagen, simplemente. Existir, existe. Ya lo creo que sí…
 
-Llevas varios años produciendo, dirigiendo y componiendo para artistas dotados de las más bellísimas voces del momento (Norma Helena Gadea, Lucía Soralová, María Creuza, Ramón Mejía etc.) ¿Qué te aportan estas voces, después de tanto tiempo persiguiendo que los textos fueran redondos y los arreglos estuvieran milimétricamente adaptados a sus correspondientes letras?
-Supongo que perspectiva, fundamentalmente. Una manera de ver mi propio perfil, en el fondo; y armas para comprender al hombre a través de distintos cauces y sensibilidades. Me siento un privilegiado al poder compartir el talento y el sentir de personas de tanta calidad como las que has citado, entre otras muchas; y de haber podido conocer cotidianamente diversos países, lenguas, culturas y formas de entender la vida. Pero siento que he acabado esa etapa. Han sido diez años, desde 1997 hasta hoy, y creo que he cerrado un ciclo.
 
-Por cierto, ¿qué significa De azúcar y viento?
-Es uno de los versos del poema “Los portadores de sueños”, de Gioconda Belli, que cierra el disco (“eran felices en su mundo de azúcar y viento”). En un disco de hermanamiento, me parecía una bonita imagen para aludir a Nicaragüita (el azúcar, que define su insuperable ron; y su afable carácter) y a Zaragoza –y Aragón, por extensión-, donde el cierzo del Moncayo constituye una seña de identidad tan importante como el Ebro.
 
-¿Cómo y cuándo te enamoraste de Suramérica?
-Creo que después de llorar con Don Atahualpa Yupanqui, teniendo yo unos doce o trece años. No sé: ¿cómo podría saberlo? Luego el enamoramiento se ha convertido en ternura, en complicidad, en admiración constante.
 
-¿Cómo te las has ingeniado para coordinar el trabajo de tanta gente, estando a tantos kilómetros unos de otros?
-Las técnicas actuales permiten que las distancias se acorten: a veces, no hay más remedio. No obstante, me gusta sobre todo sentir el calibre de las miradas, valorar las emociones de los intérpretes, dominarme a mí mismo. No hay nada como las viejas cintas analógicas, el roce, la sensación de misterioso y frágil equilibrio cuando todo el mundo toca a la vez en un estudio… Siempre procuro, de un modo u otro, que una grabación sea algo físico.
 
-En ese disco hay una conmovedora canción sobre un poema de Eladia Blázquez…
 

A un semejante 

Vení, charlemos, sentáte un poco,
la Humanidad se viene encima,
ya no podemos, hermano loco,
buscar a Dios por las esquinas.
Se lo llevaron, lo secuestraron
y nadie paga su rescate.
Vení, que afuera está el turbión
de tanta gente sin piedad,
de tanto ser sin corazón.

Si a vos te duele como a mí
la lluvia en el jardín y en una rosa.
Si te dan ganas de llorar
a fuerza de vibrar, por cualquier cosa.
Decí qué hacemos vos y yo,
qué cosa vos y yo sobre este mundo,
sembrando amor en un desierto
tan estéril y tan muerto, que no crece
ya la flor.

Vení, charlemos, sentáte un poco.
No ves que sos mi semejante.
A ver probemos, hermano loco,
salvar el alma cuanto antes.
Es un asombro tener tu hombro
y es un milagro la ternura,
sentir tu mano fraternal,
saber que siempre para vos
el bien es bien y el mal es mal.

Si a vos te duele como a mí
la lluvia en el jardín y en una rosa,
si te dan ganas de llorar
a fuerza de vibrar por cualquier cosa,
decí qué hacemos vos y yo.

 
 
-¿La muerte de Dios (o su secuestro) obedecía a intereses prefijados?
-Para mí, no hay duda: siendo El Creador fue engañado por una Editorial musical que se forró con él sin hacer absolutamente nada a cambio, dejándolo caer en la indigencia; y fue luego extorsionado por una Discográfica. Y nunca más se supo.
 
-¿Crees que la gente sencilla se encuentra hoy más desamparada que hace doscientos años, por ejemplo? ¿En qué medida crees que los bastones en los que nos sujetamos los humanos son cada vez más superficiales?
-Resulta complicado responder a esa pregunta de manera sintética: el problema es grave y se despliega en múltiples matices. Yo creo que El Poder es El Poder, en cualquier momento de la historia; pero también estoy persuadido de que las fuerzas que lo contrarrestan y han sido capaces de vencerlo siempre nos definen como especie: el amor, la disciplina de la comprensión del otro, los valores relacionados con la solidaridad, la ternura, el afán por la paz, la fraternidad, el trabajo del espíritu, la abnegación… Esas fuerzas no tienen nada que ver con los intereses materiales y los bajos instintos de la codicia, el dominio y el lucro –que son los que maneja el Poder, con absoluta exclusividad- y corresponden, siempre, a las gentes sencillas, al ámbito del día a día, fuera del cálculo frío de los políticos; y eso con todos los problemas y conflictos que deseemos añadir. Precisamente esos valores han hecho que este planeta se sostenga, a pesar de los manejos del Poder, tan interesado en destrozarlo todo. Yo no creo que los bastones sean más superficiales, creo simplemente que El Poder es cada vez más cruel, ignorante y ambicioso. Sus embestidas son cada vez más brutales y nos tiemblan las piernas mucho antes.
 
-Interesante reflexión. Me parece fascinante que además de músico y poeta, seas profesor de Historia. ¿Existe alguna constante ideológica o iconográfica que haya subsistido desde, por ejemplo, la cultura celtibérica hasta la actualidad?
-Muchas. Los seres humanos somos absolutamente distintos entonces y ahora, pero profundamente los mismos. Concretamente, creo que la necesidad misma de creación de símbolos es una constante. La religión, la poesía, las matemáticas, cualquiera de las artes y las ciencias, el mismo lenguaje… Los seres humanos nos hemos dotado, a toda costa, de toda clase medios para crear símbolos. Necesitamos entendernos, a nosotros mismos y a los demás, desde siempre.
 
-¿Qué queda en nosotros del pueblo celta?
-Tantas cosas… Desde un punto de vista más superficial se me ocurre que el placer por escuchar buenas historias, el ansia de vivir intensamente (en todas las facetas) y un cierto espíritu burlón y elusivo. Además del aprecio por el vino y la cerveza….
 
-¿Creer en Dios ha salvado a alguna civilización? ¿Los dioses creen en nosotros?
-El Pueblo de Israel ha sobrevivido gracias a ello y -con todos los matices que se desee y a pesar de la torpeza del Estado de Israel, con su despiadada actuación- ha construido algunas empresas culturales admirables y de sutileza exquisita, la Biblia entre ellas. Con respecto a la segunda cuestión, me cuidaré mucho de ser yo portavoz de qué es lo que piensan, quieren o designan los dioses. El empeño del espíritu –la fe, si queremos llamarlo así- es algo tan profundo, tan esencial, tan personal, tan importante, que no soporta juicios a la ligera. Me resulta detestable la manipulación de la fe. La fe no es ningún salvoconducto para clubes exclusivos.
 
Cantores
Gabriel Sopeña
 
Ojalá que los cielos te den su favor
y, si crees en un dios, te crea:
las palabras que pueden hacer comprender
hacen daño y hay que ir a por ellas.
 
Cuando la dignidad es un Judas traidor
y la paz una falsa moneda,
no queda más remedio que agarrar el timón
o naufragar en esta tormenta.
 
Sostendré esta canción hasta que la verdad
me derrote y me cierre los labios.
Entonces mi soledad será profunda y cruel
y pondré mi guitarra en tus manos.
 
Es sencillo cantar por cantar, y cantar
escondiendo sonrisas a medias.
Es muy fácil cantar sin mancharse y triunfar
como un simple muñeco de cuerda.
 
Están comprando conciencias como mineral:
combustible de tumbas abiertas.
Es más fácil obedecer a un general
que saber a qué pueblo condena.
 
Sostendré esta canción hasta que la verdad
me derrote y me cierre los labios.
Entonces mi soledad será profunda y cruel
y pondré mi guitarra en tus manos.
 
 
-Por cierto, ¿qué diferencia existe entre un cantante y un cantor?
-Cantante, entendido como se hace hoy en día –como producto de mercado, clónico, siguiendo un patrón único, uniforme-, puede ser cualquiera y basta con tener buena planta, sea uno mujer u hombre: da igual la voz, que puede arreglarse o inventarse directamente con los evolucionados medios técnicos actuales. La figura del cantante ya no tiene la más mínima importancia, fuera de la simple ejecución, del cometido del títere, en la música popular; pero a la industria, como es lógico, le interesa todo lo que no tenga el más mínimo contenido, que no moleste, que no suscite la reflexión. El cantor, sin embargo, lo es porque asume una responsabilidad moral honda y es representante del uso de la palabra: un cantor es depositario de una tradición muy honda que nace con la civilización misma. Ser cantor exige tener pueblo detrás, discurso, oficio y una percepción afinada. Un cantor tiene un deber: asume ser un humanista, un arquitecto. Alguien con la vocación constante del pionero: debe abrir caminos, ser crítico, no dejar trampas al que viene por detrás sino retirarlas previamente.
 

 

-¿Tiene presencia real la música en la calle?
-Sí, todavía. A pesar de las estupideces que a veces perpetran los políticos, de la incalificable y perpetua perversidad de las discográficas y de la detestable dictadura mediática. El alma de cada generación busca respuestas, y suele tropezar con ese enorme caudal de amparo que proporciona la música.
 
-Más allá del reconocimiento público, ¿qué es lo más valioso para un creador?
-La verdad, no conozco ningún creador que merezca tal nombre excesivamente preocupado por eso. El creador, por definición, ama a su criatura, la ama profundamente; y, por extensión, a las criaturas de los demás. Ni comercia ni hace pornografía con ellas: todo lo contrario. Detalle, precisión, apertura de caminos que humanicen el mundo: esas son las claves. El reconocimiento vendrá dado por sí sólo, si se debe dar. En cualquier caso, para mí, no tiene la menor importancia en este oficio.
 
-¿La popularidad influye en el carácter?
-En lo que yo pueda conocer, definitivamente sí. Para mal, por supuesto, pues conlleva mezquindad, frivolidad, superficialidad y mella de la autocrítica. Ningún especialista puede bajar la guardia, jamás; y un creador es un especialista. El respeto es totalmente diferente a la popularidad: exige la atención, la vigilia y la disciplina constantes.
 
-¿Alguna vez has sentido que perdías autoridad sobre alguna de tus canciones o poemas?
-Hace años, sí. Me dejaba arrebatar mucho más durante el proceso de creación y seducir sin apenas ofrecer resistencia. Ahora me ocurre pocas veces. Pero cuando me sucede, lo disfruto más que cuando tenía dieciocho años. Es maravilloso sentir el poder de esa fuerza, cuando la observo actuar en los compositores jóvenes: es delicioso ver surgir la materia espiritual, tomar forma y tratar de escapar de las manos de su artífice. Adoro ver a los autores crecer, en este sentido: me parece estimulante, magnífico. Desgraciadamente, privarse de ese placer es uno de los costes de la edad.
  
-Como profesor debes apreciar cómo cambia el valor de los conceptos, de las ideas, pero ¿y las personas? ¿cómo es la juventud de la Era de la Información?
-La juventud que yo conozco, la que llega a mis clases de la Universidad, es fantástica, un tesoro en el que debemos invertir a toda costa: a pesar de haber sido condenados a ser clientes o votantes perpetuos, a pesar de haber sido víctimas de una educación secundaria surrealista y castrante -diseñada por unas políticas sencillamente suicidas-, a pesar de estar confusos y aturdidos por los retos terribles que se ven obligados a arrostrar, a pesar de estar torturados por unas reglas absurdas que no pueden comprender: resultan de una enorme y emocionante dignidad. Tienen el impulso del corazón intacto y un sentido muy alto del valor de la libertad, de la solidaridad, de la posibilidad de concordia entre todos los seres humanos. Aprendo a diario de la gente joven. Esa es mi opinión y soy –prudentemente- optimista, en este sentido, por el futuro.
 
-¿Crece o disminuye su interés por la poesía?
-Crece, por supuesto, ya que no puede disminuir lo que nunca nació. Sus padres no han tenido posibilidad de darles esa formación y sus políticos se la han ocultado, como tantas otras cosas importantes, bloqueando el acceso libre a los medios de comunicación y manipulando el mercado para dejarlos inermes. Resulta extrañísimo encontrar alumnos que hayan tenido conocimiento previo y serio de la literatura (no sólo de la poesía), así como de la geografía, las matemáticas o tantas otras herramientas imprescindibles para todo espíritu libre.
 
-Te considero uno de los músicos más lúcidos en la adaptación de poemas a canciones. ¿Cómo consigues encajar en una melodía contemporánea un texto de hace 70 u 80 años sin faltarle al respeto?
-Es una cuestión de posición, supongo. Volver a los orígenes conduce a la originalidad y yo trato de colocarme allí siempre. Abolir el tiempo histórico es prerrogativa de la fiesta, mientras que una relectura crítica de los clásicos permite integrar los elementos del imaginario humano en la visión actual, absolutamente histórica. Fiesta y reflexión son términos que, en mi opinión, funcionan estupendamente juntos desde que la poesía empezó a ser cantada, desde los mismos orígenes.
 
 
-Es algo que hiciste muy bien, por ejemplo, en La vida por delante y Con elegancia para Loquillo. ¿Cómo conseguiste, en ambas ocasiones, reunir un poemario tan a su medida?
-Fueron años de búsqueda. Lustros enteros, para mí como compositor y para él como artista. Y no sólo de la búsqueda del repertorio, sino de la ocasión y de la expresión adecuada: sin ella, de nada sirve un buen repertorio. Fue un verdadero milagro tener la oportunidad de reunir a esa banda de maestros, algo que dudo se vuelva a repetir: Jordi Pegenaute, Enric Illa, Sergio Fecé, David Mengual y Liba Villavecchia.Era increíble poder grabar con ellos, experimentar, debatir acerca del camino de la música sobre un poema. Había veces que me daban ganas de salir saltando de pura emoción: el escenario ardía de pasión y aventura. Todos y cada uno vivían a Lorca o a Octavio Paz en cada acorde. Me siento sumamente afortunado, bendecido por haber podido contar con ellos, tocar junto a ellos en dos giras enteras y aprender de su colosal talento y sensibilidad.
 
-Hay determinados poemas (No volveré a ser joven, Transgresiones, Quin fred al cor, camarada! o Cuando pienso en los viejos amigos) que incluso parecen escritos para Loquillo…
-Supongo que algo tendré yo que ver, cómo negarlo; pero creo más bien que eso es una faceta destacada de la elegancia: saber vestir los trajes de manera que parezcan parte de uno. Y el Loco es verdaderamente único en ese sentido. Tiene ese don.
 
-En una ocasión, mientras hacía un curso de especialización en la Universidad Complutense de Madrid, un profesor bastante mayor recurrió precisamente a La vida por delante para explicar parte de la poesía en castellano de la segunda mitad del siglo XX… ¿un artista es consciente de hasta qué punto influye socialmente su obra creativa?
-Debe ser consciente de que su oficio, como todos, entraña una seria responsabilidad: su actitud y su trabajo deben estar bien hechos, beneficiar espiritualmente a quien acceda a ellos, crear un espacio de placer, libertad y debate. Pero, más allá, en mi opinión, es tan inútil como absurdo preguntárselo. En un sentido concreto, claro: sé que muchos chicos y chicas que tenían diecisiete o dieciocho años cuando grabamos La vida por delante descubrieron a Antonio Gamoneda o a Pedro Salinas entonces. Eso me llena de satisfacción, evidentemente; pero por la satisfacción del beneficio –y el disfrute de la literatura lo es- compartido, de la apertura de espacios de reflexión y de humanidad. Todas las demás consideraciones, me resultan perfectamente prescindibles.
 
-¿Cómo recuerdas aquellos primeros encuentros en los que Loquillo, una leyenda del rock and roll, algo visceral y bastante arrogante y tú, un humanista del siglo XXI y entusiasta de la Historia y la cultura en general, definíais esos proyectos conjuntos de poesía?
-Como dos tipos tratando de fregar la cubierta de un barco en medio de una tormenta de fuerza 10 en el Mar del Norte. Pregúntale al Loco: creo que su opinión no andará lejos de la mía…
 
-Por cierto, ¿cómo es Loquillo en las distancias cortas?
-El Loco está sometido a una tremenda presión: de él depende un equipo muy grande de gente y muchos ojos están puestos en él. Es precisamente en las distancias cortas cuando la persona emerge. Pero es sumamente selectivo: sus amigos son amigos de verdad.
 
-Siempre he pensado que tú le salvaste. Llegaste justo cuando él grababa Hombres, un disco que parecía ya el último, pero de repente brillar y brillar y llegó su renacimiento, su etapa más creativa y adulta. Sus hitos.
-Brillar y brillar fue muy importante para mí, puesto que yo también atravesaba un período vital muy duro. Permitió que descubriera un camino nuevo y me dio confianza. En todo caso, agradezco mucho a esa canción la amistad que surgió con el Loco desde entonces hasta hoy.
 
-Viéndolo cantar Lisboa (qué lástima que no exista videoclip de esa canción), un poema de tu libro La noche del becerro, el Loco parece vivir minuciosamente ese arraigo habitual del fado o de la poesía de Fernando Pessoa. ¿Cuando escribes te resulta fácil desligarte de ti mismo o sueles recurrir a tu más estricta intimidad?
-Me resulta interesante vivir otras vidas, en sentido artístico, puesto que me ayuda a mirar mi propio perfil. En Lisboa, concretamente, mezclo vivencias personales y otras que no lo son. Pero mi estricta intimidad es mi santuario: tengo un límite de privacidad en mi escritura que no me permito sobrepasar jamás.
  
-Otro disco de poemas sobresaliente en el que has trabajado recientemente es Cuando tú me leas, sobre la poesía de Miguel Labordeta, un poeta al que el recuerdo le debe un montón de copas. ¿Es cierto que el tiempo siempre acaba siendo justo al presentar las cuentas? ¿pone a cada cual en su sitio?
-Hasta ahora, creo que ha sucedido así. El motor de la sociedad es muy dinámico y la creación, entendida como obra humana colectiva, tiene un cauce gigantesco que acomoda todas las corrientes, mitigando vaivenes. Lamentablemente, las discográficas y las editoriales musicales al uso cuentan en estos tiempos con patente de corso para imponer su dictadura y torturar al criterio, hasta hundirlo en el subsuelo. Falta aún algo de tiempo para contrarrestrar este intento. Mediante las nuevas tecnologías, el impulso vivificador de los jóvenes acabará por imponerse, espero que sin esos intermediarios indeseables. Pero, en España, hay ya dos generaciones artísticas enteras perdidas por la demencia ignorante e insensible de la industria musical.
 
-¿Qué parámetros son los que determinan quiénes entran y quiénes no en los libros de Historia o Literatura?
-En el siglo XIX el género que copaba todas las listas de éxitos, por el que desfallecían por igual los espíritus cultivados y la gente común, el mimado por las editoriales y los comerciantes era el folletín. Había folletines por todas partes, librerías y bibliotecas atiborradas de folletines: el éxito de los folletines, el folletín vendía… Respóndeme en diez segundos: ¿recuerdas el título de algún folletín, de algún autor de folletín?
 
-Uff… ¿tiene que ser en diez segundos?
-El folletín se descalificó por sí mismo, y es una profunda lección que hay que aprender. En mi opinión, la Humanidad, en perspectiva histórica, busca mucho más que un simple entretenimiento momentáneo: sea de un verano o de una generación entera. Resulta de una soberbia infinita –además de suponer un canal de frustración- pensar que nuestra limitada vida marca el tiempo de nuestra especie. Existe una responsabilidad con los que nos suceden. Es una ley implacable: Rosalía de Castro, Salvador Espriu o Federico García Lorca –por citar tres autores en diversas lenguas españolas- están en los libros por derecho propio.
 
Siempre solo
con mis sueños
y mi carne.
Con mi cantar indeciso
entre labios
atravieso las calles
bajo la lluvia.
Miguel Labordeta
 
 
-Por cierto, ¿cómo te las ingenias para hacer de un poema tan breve como Siempre solo una canción de más de tres minutos y no pierda intensidad y emoción?
-Contando con el descomunal genio de Pablo Guerrero y con la afinada inspiración de media docena de músicos soberbios, uno se atreve a todo. Yo me limito a estudiar a fondo los ingredientes del guiso y cómo armonizarlos para un formato adecuado. Colocar el azafrán es un arte, sin duda; pero sin un buen arroz, cocinar bien un plato así es casi imposible.
 
-Recientemente, también hiciste la adaptación al español de la música de Juana de Arco. ¿La música para el teatro es más versátil que la que se hace para escuchar, por ejemplo, en el coche?
-Una de las condiciones de la música es, por definición, la versatilidad. Quizá la música del teatro musical lo sea más, por su extensión y su propia condición dramática. Pero supongo que al aludir al coche te refieres a que es un lugar de paso, donde estamos entre un sitio y otro. Eso no debe significar que en el coche deban llevarse productos-papilla: el coche, los medios de transporte, son una alegoría de la vida actual: los I Pods y el formato mp3 permiten escuchar música libremente, encontrar nuevos espacios de libertad personal.
 
-Juana de Arco es un musical que se ha representado por gran parte de Europa (España incluida). ¿Reaccionan los espectadores igual ante una misma música aquí que el Reino Unido, por ejemplo?
-Creo que sí. Alguien que va a ver un musical como Juana de Arco es alguien avisado, no un turista despistado. Por lo tanto, tiene criterio y valora la obra en su conjunto, le guste al final más o menos.
 
-¿Qué recuerdas de tus actuaciones en el Lincoln Center?
-La sincera atención del público neoyorquino. El silencio que se guarda mientras el artista interpreta: el respeto por el compositor, perdido ya en España. Nueva York es una ciudad fascinante para la creación e irresistible para disfrutar todas las sensaciones que provoca el buen arte.
 
 -Pero si hay algo que te agradecemos tus admiradores es tu único trabajo en solitario, Mil kilómetros de sueños. ¿Te resultó difícil enfrentarte a tus propias canciones, en muchos casos ya popularizadas por grupos como Héroes del Silencio o Amistades Peligrosas?
-Sí. De hecho, fue un ejercicio que me supuso un esfuerzo grande y cuya conveniencia no veía claramente. En concreto, yo no necesitaba hacer mi versión de Apuesta por el R&R en disco: ya la había hecho en 1987 con Más Birras; y la de Héroes y luego de la de Enrique Bunbury me parecían simplemente geniales. Lo mismo sirve para todas las demás versiones, incluyendo Es muy difícil, que ya había grabado estupendamente con El Frente. La política de la discográfica quedó satisfecha. Yo, no tanto. Cedí, eso es todo.
 
Nunca he despertado junto a ti
Gabriel Sopeña
 
He reventado en arneses que suplican corazón,
fui pescador en las redes de una mar embravecida.
Me he camuflado en poemas de raíces y de rocas.
Amanecí en los caudales de un torrente sentenciado.
¡He amado tantas cosas que anuncian que llega el fin…!;
pero nunca he despertado junto a ti.
 
He conversado en corales que han crecido sobre alcohol,
he sostenido algún cuerpo listo para arder entero,
comí fruta en el paraíso, fui la arena en los relojes,
quemé mis naves y el fuego ha bloqueado mi timón.
¡He amado tantas cosas que anuncian que llega el fin…!;
pero nunca he despertado junto a ti.
 
He sido espada en la guerra, me he convertido en canción.
He sido cuerda en el arpa, me he convertido en palabra.
He sido el agua en los ojos, me he convertido en tristeza.
He sido espuma en el cielo, me he convertido en tormenta.
¡He amado tantas cosas que anuncian que llega el fin…!;
pero nunca he despertado junto a ti.
 
He aprendido despacio los mil nombres de la furia
y vendí todos mis pasos a los puntos cardinales.
He hipotecado mi tiempo por una rueca de azares
hilvanando un verso duro como acero en las pupilas.
¡He amado tantas cosas que anuncian que llega el fin…!;
pero nunca he despertado junto a ti.
 
Te he deseado en harapos; has puesto sitio a mi carne;
te soñé un millón de veces tibia de alba, enfurecida,
te he abrazado tan dulcemente en horas de naufragio.
Y he sofocado mi anhelo con las lenguas que aprendí;
pero nunca he despertado junto a ti.
 
¡Y he amado tantas cosas que anuncian que llega el fin…!;
pero nunca he despertado junto a ti.
 
 
 
-Creo que en ese poema hay gran parte de tu vida, ¿me equivoco?
-No, no te equivocas. De hecho, estoy corrigiendo algunos versos para poder cantarla de nuevo, quince años después de escribirla.
 
-En Mil kilómetros de sueños también se incluía, a mi juicio, la mejor versión jamás grabada de John Milner: por la instrumentación y porque el piano de Fecé suena irresistiblemente fascinador. Esa historia nos transporta directamente a muchos años atrás. ¿Cómo toleras el paso del tiempo? ¿duele la nostalgia?
-Es curioso: cuando escucho esa versión también me quedo cautivado por la maestría de Sergio, volando sobre el piano y lanzando las guitarras hasta el mismo cielo. Me gusta mucho porque fue grabada en una toma única, sin apenas correcciones, tocando todos a la vez. En cuanto a la nostalgia, no me afecta demasiado con respecto a las cosas. Me gusta crecer y creo que asumo el paso del tiempo con normalidad.
 
-Además de escribir y componer, tocas varios instrumentos. ¿Cuál te reporta más sensaciones?
-Según los casos, los lugares, las situaciones; pero mi relación con la guitarra acústica es muy especial.
 
-¿Con cuál compones?
-Con piano y con guitarra. Suelo combinarlos.
 
-Pues me emociona especialmente cuando tocas la armónica ¿cuándo y por qué aprendiste a tocarla?
-Casi por casualidad. Mauricio Aznar me regaló una cuando teníamos doce años. La guardé durante algún tiempo, hasta que conocí a un chico de Boston, que estaba en la base norteamericana que había en Zaragoza, haciendo la mili. Tocaba increíblemente bien y tenía un método muy completo que había traído de Estados Unidos. Me lo dejó y comencé a practicar en serio. Algunas veces tocábamos juntos y me enseñó técnicas de control de la respiración, el emboque y el manejo de las manos, que son básicas para dominar el instrumento. Luego he seguido perfeccionando hasta hoy. La armónica me ha dado muchas satisfacciones y llegó a definir el sonido de Más Birras, la banda con la que más colaboré en los años ochenta.
 
 

 

-Por cierto, ¿para cuándo tu segundo disco en solitario?
-Estoy acabando ahora un disco, con canciones para niños; y cierro con él un ciclo de diez años como compositor y director de proyectos corales. No sé si he agotado toda la enorme carga de generosidad que hace falta para llevar estas empresas adelante, pero siento de corazón que he dado todo lo que podía en este terreno y que han concluido aquí tanto mi posibilidad de ser útil como mi propio aprendizaje en este ámbito. En el umbral de mis 45 años necesito nuevas fuentes de saber, nuevas metas de ánimo. Quiero volver a cantar mis canciones en teatros. Lo de grabar no me preocupa mucho en mi caso, quizás a finales del 2008.
 
-¿Y el de poemas de Luis Alberto de Cuenca, junto a Loquillo?
-He concluido ya la composición. Faltará arreglarlo y grabarlo, quizás a fines de año. Depende de las complicadas agendas de Jaime Stinus, que será el director musical, y del propio Loco, que es quien debe decidir en última instancia cuándo se siente con fuerzas para abordar el proyecto.
 
-¿Cómo te organizas para llevar tantas cosas adelante? ¡Vas a tener que impartir clases de gestión del tiempo!
-Oficio, control de los recursos de la profesión, equipos fieles y bien engrasados; y paz mental: sin ella, nada prospera.
 
-Y siguiendo con la enseñanza… eres profesor, pero como alumno ¿qué es lo más importante que has aprendido en tu vida?
-Sigo aprendiendo a escuchar. Estoy matriculado en esa asignatura a perpetuidad. Nunca se termina de aprender.
 

Comentarios (0)

Estirpe

Tags: , , ,

Estirpe. EL ÚLTIMO GRAN INVENTO DEL ROCK AND ROLL

Publicado el 12 junio 2007 por manuguerrero

Debo ser honesto. Entrevistar a Estirpe es conversar con amigos. Quizá por eso desde que esta web era sólo una idea mental sabía que ellos tendrían prioridad. Este será siempre parte de su espacio de difusión porque protagonizan un proyecto interesante y derrochan aptitudes compositivas, interpretativas y vocales. Son admirables. Tienen cinco discos en el mercado (Ídolos de papel, Víctimas del mismo Sol, Ciencia, Inventarse el mundo y El sentido de la calma). Desde 1998 no han parado de tocar por todo el país, generando adeptos a pie de escenario, sin gran apoyo mediático, aunque gozando de la bendición de la prensa especializada que, aunque minoritaria, es ciertamente influyente. Advierto: verlos una vez en directo es suficiente para caer rendidos ante su energía y su poderío y adentrarse en sus discos supone alistarse en un juego de intensas emociones que te crearán adicción. El que avisa no es traidor.

-Hola chicos. Antes de empezar quería daros la enhorabuena públicamente por el concierto que disteis en el Gran Teatro de Córdoba el pasado mes de enero. Que lograrais el no hay billetes es meritorio, pero lo que más me sorprendió fue la variedad de sensaciones que provocasteis en el público asistente. Os felicito.
-Javier Estévez: Muchas gracias, me alegra que nos digas eso porque para nosotros fue muy especial, y es cierto que agotar localidades no se consigue todos los días. El show de El sentido de la calma en teatros está concebido como algo totalmente diferente a lo que venimos haciendo en los conciertos de Estirpe. Se trata de hacer que el público se involucre en el mundo musical hasta lo más profundo, que sienta las canciones desde dentro, las letras cobran más protagonismo y la gente percibe las sensaciones de una forma más íntima.
 
-Todos los que fuimos conocíamos ya vuestro último disco El sentido de la calma, una reinvención de diez de vuestros temas, esta vez con sonidos acústicos, pero ¿os imagináis qué hubiera pasado si lo hubierais hecho sin avisar, es decir, repentinamente y sin un disco previo? ¿cómo creéis que hubieran reaccionado vuestros fans?
-Manuel Ángel Mart: ¡¡Hola!! En principio gracias a ti por dedicarnos tu espacio y porque te haya gustado el concierto, es un placer. Creo que para nuestros seguidores hubiera sido una demostración de pérdida de rumbo el sacar un disco acústico de temas nuevos, este acústico tiene el sentido que le hemos dado gracias a los cuatro discos anteriores y para nosotros era un reto mental y compositivo coger unas canciones pensadas y producidas para el formato más duro de Estirpe, reorganizar las composiciones individualmente y pasarlas a un formato tranquilo y acústico, es como jugar al fútbol en un campo de tenis. En definitiva, nos encanta arriesgar, apostar y hacer lo que nos gusta sin ponernos barreras.
 
-¿Cómo definiríais a vuestros seguidores?
-Mart: Son increíbles. Lo dan todo delante del escenario, siempre intentamos después de los conciertos hablar con ellos, tomar unas cervezas, que nos cuenten y contarles. La verdad es que debido al tipo de música que hacemos el que se engancha lo hace para siempre. Si conectas con nuestras canciones y nuestros conciertos es difícil salir de nuestro mundo. Siempre quieren más y la verdad es que nos encontramos muchos seguidores que van a conciertos a cientos de kilómetros de sus casas y cuando los veo desde el escenario no puedo evitar que se me note mi impresión. Alucino, es lo mejor que tenemos Estirpe, sin ellos no tendríamos las ganas que tenemos de seguir después de doce años.
-Daniel Puig: Pues es difícil definirlos, entre otras cosas porque no hay un patrón definido detrás de la gente que escucha Estirpe, menos aún desde que sacamos El sentido de la calma. Es un disco que le gusta a todo el mundo. Pero en general la gente que ha seguido la trayectoria de la banda desde sus inicios coincide en ser gente con inquietudes musicales, que no se conforma con lo que le venden las radios. Es gente exigente, desde luego.
 
-Hablando de vuestro último disco y ya pasados algunos meses de su publicación, ¿qué ha supuesto para vosotros moveros en registros tan diferentes a los anteriores, fundamentalmente eléctricos y metálicos?
-Mart: Tendríamos que aclarar que El sentido de la calma, que ha sido nuestro quinto trabajo de estudio, no lo definimos como el quinto disco. Pienso que realmente un disco nuevo de Estirpe es aquel que tiene canciones nuevas e inéditas. Nuestro rollo es hacer discos de rock, podríamos continuar diciendo que Estirpe realmente tiene cuatro discos y es donde el grupo se mueve como pez en el agua pero en este último trabajo de estudio hemos querido ver los temas desde un punto de vista mas básico, con menos producción. Hemos querido ser más naturales y por supuesto desde el primer momento lo más importante en este disco es que éramos conscientes de que íbamos a aprender a hacer música de otra manera, daba igual si eran temas editados o no, pero era un terreno por explorar. Muchas veces, cuando estás metido en una producción de un disco se te olvida que las canciones no tienen que estar producidas y lo más bonito es que suenen a cinco tíos que hacen música solo con dos acústicas, un piano, un bajo, una batería y una voz.
 
-¿Y qué sensaciones os provoca la presencia de Rubén Gallardo, violinista, en vuestro mismo escenario?
-Mart: Él es un maestro en la materia, esa es la primera. Rubén es toda una seguridad, pensamos que lo que hace lo hace a la perfección y que su manera de tocar el violín ha sido para nosotros como pasar de navegar en un barco con motor a hacerlo en un barco con vela junto con la armonía del viento… Es un genio… En el escenario es un miembro de Estirpe más… Y sobre todo, gracias a su aportación, hemos hecho una gran amistad. Antes no nos conocíamos y ahora cada dos por tres nos vemos para tomar algo… y charlar de nuestras cosas.
 
-Dani, en mi opinión te ha quedado un trabajo muy brillante. Gracias a tu piano el disco consigue llevarte a ciertos rincones del alma inescrutados anteriormente. ¿Te ha sido difícil desnudar las canciones sin hacerles perder su esencia rockera?
-Dani: Bueno, era un reto importante porque el piano era el instrumento que debía reescribirse totalmente en este álbum. La gente tiende a pensar que piano y sintetizadores son lo mismo, pero el alma de cada uno de ellos es en esencia totalmente diferente. Se parecen externamente nada más. No bastaba con tocar los patrones del sinte al piano, eso no tenía ningún sentido, no solo por el concepto del disco, si no por el del propio instrumento.  Además, un tercer factor era mi propia inquietud personal, era una oportunidad para hacer una “segunda versión” intentando mantener la esencia sin repetir.  Incluso en algunos cortes buscando una nueva solución que se apartase radicalmente de la utilizada en la versión original, pero sin dejar de ser nunca Estirpe.
 
-En este disco hay un tema que me gusta especialmente, Mar de inspiración. Habladnos de vuestros procesos creativos. ¿Es una tortura crear o soléis tener facilidad para escribir/componer?
-Mart: Para nada es una tortura, la música es nuestra vida… Es una manera de expresar todo lo que sentimos, la creatividad forma parte de nosotros como personas, si nos quitaran eso, yo directamente no podría vivir… Es sacrificado por supuesto, muchísimo, yo no tengo la culpa de llevarlo tan en la sangre. Creo que nadie tiene la culpa, espero algún día saber quién es el culpable y darle las gracias.
-Javier: Habitualmente se compone primero la música, luego Mart me pasa la maqueta con la melodía y a partir de ahí yo escribo la letra de la canción. Para mí, el proceso compositivo es lo que más me llena sin lugar a dudas, el ver nacer una canción y trabajar sobre ella mientras va creciendo es lo que realmente me motiva. Escribo bastante a menudo, sin necesidad de ser específicamente una canción. A veces rescato cosas que ya he escrito y otras veces no. La necesidad de escribir surge del día a día, de las ganas de expresar y de hacerle sentir o reflexionar a la gente, para mí es lo más grande. En el tema Los diez sentimientos escribimos primero la letra y luego Mart compuso la música.
 
-Por cierto, ¿tuvisteis que discutir entre vosotros para decidir, cuando formasteis el grupo, si cantar en inglés o castellano?
-Mart: Jamás, eso es algo que lo hemos tenido siempre claro, pensamos en castellano y sentimos en castellano. Si dominara el idioma a la perfección quizás hubiera hecho esa gilipollez, pero como no es así, lo tengo superclaro. Además, el castellano es mucho más bonito y más rico. Puedes decir las cosas de muchas maneras distintas.
-Javier: Sin duda era una de las cosas que más claras teníamos. Somos afortunados de poder escribir en el idioma de Cervantes, es un lujo que no se puede desaprovechar.
 
-¿Alguna discográfica os ha pedido cantar en inglés?
-Mart: No.
 
-Javi, ¿te gusta la poesía? ¿qué referentes tienes?
-Javier: Por supuesto que me gusta. Últimamente leo más novela que poesía, pero los grandes son los grandes: Benedetti, Machado, Neruda o García Lorca forman parte de la biblioteca de casa. Recientemente he leído un pequeño libro de poesía de Antonio Gala Siempre el amor que venía con El pedestal de las estatuas. Le vi una entrevista hablando de este libro y fui a comprarlo. Admiro bastante a Antonio Gala, cada adjetivo en su discurso es una sentencia locuaz y brillante.
 
-¿Cómo erais en 1992? ¿por qué surgió lo de montar un grupo de música?
-Javier: A Mart y a mí nos apasionaba la música, era una de las cosas que hacían fuerte nuestra unión y amistad. Íbamos a los bares solamente para escuchar nuestros temas preferidos y la música era el centro de todo. Yo no sabía tocar, y Mart tenía una batería con la que estaba aprendiendo, un día le vi tocar y decidí que yo quería ser batería. A partir de ahí formamos el grupo los dos y fuimos reclutando primero a José Miguel y luego al resto. Nos unían los grupos que adorábamos y la furia y rebeldía de ir en contra de lo establecido, de sentirnos diferentes al resto. Esos fueron los pilares para construir Estirpe.
-Dani: En 1995 la banda tenía el concepto de lo que quería hacer muy claro, pero no sabían cómo hacerlo aún. Estábamos aprendiendo a la vez, quizá con la incorporación de Loren y mía dimos un poco de aire fresco a la banda, todos teníamos muchísimas ganas de aprender, no solo musicalmente. Técnicamente teníamos muchas cosas en la cabeza que no sabíamos cómo ejecutar, poco a poco fuimos creando una línea de composición definida y además cada uno en su parcela comenzó a crecer bastante rápido. Creo que con Ciencia teníamos ya las ideas muy claras, ya sentíamos que controlábamos lo que hacíamos y así ha seguido siendo desde entonces, aunque las inquietudes continúan ahí y la experimentación cada vez requiere de mayores esfuerzos que seguimos soportando.
 
-“La amistad es el tesoro más difícil de conservar” decíais en Ven a respirar. ¿Con el tiempo habéis dejado de ser amigos para convertiros en compañeros? ¿cómo es la convivencia en los largos trayectos de carretera?
-Dani: Está claro que la amistad verdadera es algo muy difícil de mantener ¿A quién no le ha fallado un amigo? ¿cuántos te quedan de los que en la infancia pensabas que eran tus amigos del alma? No vivimos en el mundo de Oz, sabemos cómo es la vida real y sabemos que la amistad hay que cuidarla, nosotros hemos mantenido unos reglas a rajatabla dentro de la banda que han buscado mantener un clima de trabajo agradable. Piensa que, como todas las bandas, hemos pasado etapas malas, momentos de mucha tensión, etc. Lo importante es no olvidar que estamos todos en el mismo barco e intentar evitar los pensamientos individualistas. Por lo demás, he de decirte que todo eso sin verdadera amistad sería imposible. Esto solo sirve para mantener las hormonas tranquilas, donde no hay no hay, entre nosotros existe un vínculo muy especial desde hace muchos años. Hemos vivido juntos lo que nunca viviremos con nadie más. Sabemos cómo somos y nos respetamos, y lo más importante: todos nosotros nos consideramos parte de algo muy especial. Con el tiempo nos hemos hecho más amigos y más compañeros.
 
-¿Vosotros también destrozáis hoteles?
-Mart: Alguna vez hace tiempo… Niñatadas. Lo hubiera hecho con una banda de rock y sin banda, también. Ahora los destrozamos de otras maneras ¡jejeje!
-Javier: Sí, algunas veces somos gamberros, pero lo somos también fuera de Estirpe, es algo congénito, nos disfraza de libertad. Creo que el ser humano es un poco así, y no me refiero ahora a destrozar hoteles, sino al hecho de sentir deseo por lo prohibido, de buscar el instinto, es lo que decimos en Servidor, “por ser humano, demasiado humano… me voy ahogando con mis propias manos”. Nos inspira más la demencia.
 
-¿Y cómo veis a vuestra generación?
-Javier: Veo que empiezan las preguntas complicadas… jejeje. No sé, realmente lo que me viene ahora a la cabeza, desde mi entorno más cercano, es que somos una generación que hemos vivido muy bien con nuestros padres, con bastantes o al menos algunos lujos, y que ahora está jodido el tema de continuar ese ritmo de vida. Las relaciones de pareja son más complicadas que antes, pienso que ahora hay más libertad porque individualmente cada uno es autosuficiente y en cualquier momento la cuerda se puede tensar tanto que se rompe. Creo que somos poco “corporativistas” en todos los sentidos, cuando hay que luchar por algo que sea común, es muy difícil hacer piña… Quizá por nuestro propio entorno y una educación malinterpretada seamos ahora algo pasotas.
 
-¿Sois –somos- la generación JASP [Jóvenes Aunque Sobradamente Puteados]?
-Dani: No creo que sea para tanto. Parte de ser joven consiste en quejarte de todo ¿no? Eso está bien, luego uno se acopla y se conforma, síntoma de vejez, pero no creo que la juventud esté pasando ahora una mala época, todo está más caro para todos. Por lo demás hay más oportunidades, más música, más de todo, aunque insisto que está bien quejarse, exige que cambie aquello que no te parezca justo, pero ese victimismo JASP no va conmigo, si está jodido arréglalo.
-Javier: Personalmente yo confío en las personas, más allá de la circunstancia del momento de cada uno. Está claro que hay cosas muy complicadas para los jóvenes, pero también es cierto que antes no estaba la cosa precisamente fácil. El acceso a unos estudios universitarios era algo impensable hace unas cuantas décadas, y actualmente esa formación está al alcance de casi todos. Si bien es cierto que paradójicamente, el mercado laboral no absorbe tanto licenciado y sigue necesitando “curritos” que realmente son los que ganan bien ahora. Y no todo el mundo que estudia accede al trabajo que quiere… En fin, es complicado. Pero lo que sí es cierto es que ahora hay más posibilidades y si uno se lo propone puede conseguir sus objetivos, especializándose, trabajando duro y formándose continuamente. Ya no vale eso de tener un título y a dormir. Resumiendo, no creo que seamos JASP, ni con P de preparados ni con P de puteados.
 
-¿Creéis que tienen fácil salida problemas como la precariedad laboral o el casi imposible acceso a la vivienda?
-Dani: La precariedad laboral es cuestión de cambiar las políticas de empleo, hace falta alguien al frente que no tema las presiones externas y exija que se trate a los trabajadores, o sea, a todos nosotros, sobre todo a aquellos que están empezando, con unas condiciones dignas. No tratar al personal como un factor de la curva de producción, sino como parte de la empresa. Lo del acceso a la vivienda es otra historia, eso no tiene tan fácil solución, se ha tardado tanto en comenzar a controlar la especulación que ahora es muy difícil dar pasos hacia atrás. Estamos en un punto en el que lo mejor que nos puede pasar es que las cosas se queden como están.
-Javier: Has tocado dos pilares muy importantes de la sociedad. No es tan sencillo darle una solución. Yo creo, Manu, que esto es para preguntárselo a los políticos… Solo te puedo decir que en el mercado laboral hay poca formación específica en la juventud, hay que especializarse más y saber que la formación es un proceso continuo, a partir de ahí… Está claro que la Administración tiene que ponerse manos a la obra y proteger al trabajador, pero ojo, cuidando al empresario porque sin inversión privada no se crean puestos de trabajo, como casi todo en la vida lo que hace falta es un equilibrio. Lo de la vivienda es caso aparte, ahí TODA la culpa es para la Administración: ayuntamientos, consejerías y ministerios. Es vergonzoso que hayan consentido este endeudamiento hasta la jubilación para comprarte un pequeño piso y, sobre todo, la especulación con las viviendas protegidas, las falsas propuestas que no sirven para nada, etc. Cuando TODOS los jóvenes tengan acceso a una vivienda, a partir de ahí, que haya un mercado paralelo “especulador”, pero que la necesidad primaria esté cubierta. Bueno, es que si me tiras de la lengua no paro… Mira, medidas como las de Cataluña, que no sé si se llevará al final a cabo, la de obligar a un propietario a alquilar o vender su piso si lo tiene vacío, me parece una medida exactamente igual de dictatorial que el ocupar una casa. Eso no soluciona nada, la Administración no puede intervenir de esa manera en la propiedad privada, lo que hay que regular es la vivienda protegida y dársela a quien lo necesita.
 
-¿Puede hacer algo el rock en todo esto?
-Dani: No sólo el rock, toda la música, todas las formas de expresión artística pueden hacer algo al respecto. Existen cuadros como el Guernica que han creado conciencia social, ¡cómo no lo va a lograr una buena canción! La música no va a mover las piezas del tablero, pero puede empujar a la sociedad a moverlas, es como el café jajaja.
-Javier: Por supuesto, pero de una manera indirecta. Es algo parecido a la educación, el elemento cultural de una canción puede hacer reflexionar a la gente, puede poner el dedo en la llaga en cosas que ocurren a nuestro alrededor, puede criticar, denunciar, etc. La cultura es libertad y la música como manifestación cultural puede llegar a ser un elemento constructivo muy importante en una sociedad. El problema es que no se potencia ese tipo de música y sí otra totalmente superficial, la que inunda nuestros medios de comunicación constantemente.
 
-Yo siempre he dicho que sólo se puede hablar de la importancia de los discos una vez que haya pasado el tiempo. ¿Cómo valoraríais cada uno de vuestros trabajos tras este período de macerado?
-Dani: Pues en eso tienes algo de razón, al menos en mi caso no termino de tener una opinión consolidada de cada disco hasta que no ha pasado el tiempo, incluso hasta que no hemos sacado el siguiente y comparas ambos, entonces sabes si fue o no un gran disco. Desde luego con el tiempo vas notando cosas que antes no veías. Yo no consideraba Ídolos de papel o Víctimas del mismo Sol como parte de una evolución, no sabía que estábamos evolucionando, no hasta que grabamos Ciencia, entonces descubrí el encanto de aquellos discos. También necesité El sentido de la calma para descubrir muchas cosas de Ciencia e Inventarse el Mundo, así que, como comprenderás, estoy deseando grabar un disco nuevo para saber qué tal es el último que hicimos.
 
-Aunque vuestra evolución artística ha ido creciendo de forma gradual, creo que a nivel técnico, en sonido, hay un gran salto con Invertarse el mundo. ¿Tanto influyó que lo masterizarais en los estudios Masterdisk, de Nueva York?
-Mart: Lo de New York era pulir el trabajo pero verdaderamente lo que llevamos hacia allá estaba muy bien ejecutado, muy estudiado e incluso Andy Vandette nos dio la enhorabuena por haber hecho un trabajo así con los medios justos y necesarios, gracias a dios los años pasan y cada día aprendes algo nuevo, en el estudio pasa igual. Las maneras de grabar han sido iguales que en el tercer disco, pero como músicos hemos mejorado. Yo como técnico y productor supongo que también y ha quedado constancia de todo en Inventarse el mundo. Se trata de hacer las cosas con cariño y con ganas.
 
-Creo que aunque se respeta el sonido Estirpe todos los instrumentos suenan mucho más limpios… y que además José M. Panadero revitaliza los ritmos con el bajo. Para mí eso es Modernidad. ¿Os preocupa estar a la última?
-Mart: No, no queremos ir de eso, para nosotros lo importante es hacer canciones. Quizá para algunos su inspiración quede en Los Alpes, que lo veo genial, y para nosotros en Marte. Son maneras distintas de pensar artísticamente. Las canciones son tratadas de otra manera. Lo mismo coge un tema nuestro un productor de rumbas y se queda de la hostia también. Creo que los extraterrestres tienen mucho que enseñarnos jijiji.
-Javier: Yo creo que lo fundamental es aislarse de cualquier tendencia del momento. Hay que escuchar música en su sentido más amplio. Hay buena música actual y antigua, y por supuesto de todos los estilos. No creo que sea bueno obsesionarse en innovar aunque sí es cierto que nos preocupa estar al día en general en todo lo que rodea a la música, como puede ser internet, técnicas de grabación, instrumentos, etc.
 
-Incluso la voz de M. Ángel gana en matices, en texturas…
-Mart: ¡Me he hecho un hombre ya! En serio, es que parece mentira pero llevo más de media vida cantando. Me sentiría fatal si no gano en matices. La verdad es que te agradezco que me digas eso, aún así tengo mucho que aprender. ¡Me encantaría ser uno de los mejores cantantes del mundoooo! Al menos sigo teniendo esa ilusión. Si no pienso en esas tonterías esto no tendría sentido.
 
-Por cierto Ángel, ¿te cuidas la voz de alguna forma especial?
-Mart: No, a veces pienso si debería hacerlo. Cuando estoy algo tocado sí me cuido mucho y no salgo de casa, mi zumo de naranja y a veces mi propóleo pero nada más. Parece mentira pero ni caliento antes de cantar. Estoy mal acostumbrado pero nadie me dio los libros de instrucciones para aprender a manejar este instrumento.
 
-¿Te has quedado sin voz en algún concierto?
-Mart: Que yo recuerde, no, pero sí que he subido muchas veces jodido de la garganta, sobre todo en primavera con las alergias ya que me toca un poco la garganta y me afecta más a los pulmones, pero siempre he salido bien. Las alergias de primavera son jodidas y ahí sí que intento cuidarme mucho ya que un buen espectáculo de Estirpe depende también de mis pulmones y mi garganta.
 
-¿Y qué piensas de esa extendida creencia de que las mejores canciones surgen bajo los efectos de sustancias –cuanto menos- ilegales?
-Mart: Que todas mis canciones son una mierda. Tendré que meditarlo.
 
-¿Echáis algo de menos por el hecho de grabar en Córdoba, en Mart Estudios?
-Mart: Pues en principio grabamos muy cómodos, no echamos nada en falta. Sí que para mí, como productor de mi propia música, me gustaría quitarme algo de peso en algún momento con algún productor con más experiencia que yo para ver qué resultado tendría Estirpe y creo q sería bueno. Lo que pasa es que al final no puedo evitar estar encima de lo que se cuece porque tenemos claro el resultado final. Algún día echaremos mano de uno que de verdad nos inspire confianza y ¡no nos salga muy caro!
 
-Siempre os he considerado un grupo de rock experimental. Respetáis la esencia del rock pero no tenéis complejos para romper fronteras. ¿Cómo hacéis para acordar entre vosotros por dónde queréis ir? (El mundo del rock está minado de puristas y además sois cinco y cada uno trae sus propias maletas…)
-Mart: Yo creo que nosotros, no es que seamos muy puristas, pero purificamos mucho todos los estilos de donde bebemos, nos quedamos con lo que nos parece más interesante del heavy metal, el hardcore, el blues, el funky, el rap, el soul… Y luego le damos ese toque de Estirpe en conjunto con las letras, con la manera de cantar, con los teclados etc. Somos muy críticos con nosotros mismos, nos reímos de nosotros mismos, de las zapatillas que nos trae Dani, de la camisa de Javi, de los cuelgues de Loren, de las golondrinas de Chino (José Miguel Panadero) y de mí no se ríe ni dios ¡jejeje! No, pero también se ríen de mí estos cabrones. En fin, somos una familia, nos metemos mucha caña entre nosotros musicalmente pero con cariño y eso es bueno, nos hace estar muy atentos y hacer las cosas lo mejor que podemos.
-Javier: Bueno, realmente las golondrinas no son golondrinas, son palomos… Y sí, también nos reímos de las camisetas de Mart a la “ZIZA” ¡jajaja!
 
-¿Qué es para vosotros el rock?
-Mart: Es un modo de vida, es una manera de entender las cosas, es una manera de educarnos, de respetar y de entendernos, es un estilo que abarca muchos campos de música. El rock no es solo una manera de hacer música. Para la gente que no sabe lo que es y que le asusta esa palabra, podría decir que es, entre todos los estilos de música, uno de los mas inteligentes y serios y principalmente de lo que hablan los grupos y artistas de rock son cosas para hacernos pensar y aprender. Luego, por supuesto, como en todo hay excepciones y por eso mismo se puede malinterpretar la verdadera filosofía. Quizá piense así porque estoy muy metido en la movida pero bueno, soy también muy del funky y puedo decir que es muy parecido el significado filosófico. De todas formas creo que la gente no es tonta y sabe lo que está hecho con cabeza musical y lo que está hecho con cabeza industrializada. El rock por lo general está hecho con el corazón.
 
-¿Qué queda del mito sexo, drogas y rock and roll?
-Mart: Pues la verdad es que no es algo que tengamos en cuenta pero que sin querer cumplimos.
 
-Hace pocos años, los futbolistas arrebataron a las estrellas del rock and roll el podio del ligoteo. Sin embargo, cada vez observo mayor presencia femenina en los conciertos de rock, ¿volverá ese estatus de ser la profesión masculina más deseada por las mujeres?
-Mart: Los futbolistas son todos unos horteras. Jamás se puede comparar esta profesión con el verdadero R’n’R ¡jejeje! La verdad es que no me gusta el fútbol y menos lo que le rodea, pero sí que es verdad que en nuestros conciertos cada vez se ven más chicas y lo mejor de todo es que son muy guapas. Si es que donde se ponga una chica rockera…
-Javier: No lo sé… Aquí hay mucho mito y mucho marketing también… Yo no estoy de acuerdo en que los futbolistas sean todos unos horteras pero lo que sí es cierto es que muchos sí lo son, hay otros que no. Aquí tienen mucho que ver los medios de comunicación. Si los artistas de rock, o de cualquier otro estilo, salen en la tele a menudo, eso generará una expectación mayor en el público y sin quererlo te van encumbrando, que es lo que pasa con el fútbol. De todas formas, prefiero que el rock no se llene de ese público vacío que solo va a verte porque seas conocido.
 
-¿Y a ser una profesión mejor considerada dentro de la vida cultural de nuestro país?
-Mart: Pues tengo entendido que en nuestro país ser músico no es una profesión. Parece ser que ser músico es un lujo y por eso nos cuesta tanto comprarnos nuestros instrumentos de trabajo. Espero que, hagas rock, pop o lo que sea, nos tomen a todos como profesionales y trabajadores y nos bajen los impuestos de nuestros instrumentos de trabajo…¡Es la leche!
-Javier: Resulta lamentable pagar el dineral que pagamos por nuestras guitarras, baterías etc. ¿Eso es potenciar la cultura? Luego vas a Alemania o a Estados Unidos y los instrumentos valen la mitad. De hecho, cada vez es más habitual que músicos españoles compren instrumentos en Alemania, ya que no hay que pagar impuestos por ser de la Unión Europea.
 
-¿Os condiciona el hecho de ser rockeros y estar tan bien considerados por la prensa especializada en ese género musical? ¿Os sentís dependientes del exterior?
-Dani: El hecho de encontrarnos en constante evolución no deja mucho lugar para la dependencia exterior, creo que nos caracterizamos por hacer pocas veces lo que se espera de nosotros. Siempre hemos buscado sorprender con algo nuevo. Quizás ahí radica nuestra dependencia. No evolucionar sería decepcionar al público y posiblemente también a los medios que siempre nos han valorado como una banda diferente.
 
-Vuestros directos son arrolladores. Creo que es una de vuestras principales bazas, la contundencia, la expresividad no verbal de Loren, Javi y, sobre todo, de M. Ángel ¡que no para en las dos horas! ¿Estudiáis la escenografía o puesta en escena? ¿os supone algún inconveniente?
-Mart: Quizá la gente que no entiende piense que estamos como unas regaderas. Lo que hay que entender es que, aunque hagamos música en directo, todo lo que ves en escena es una manera de dar espectáculo. Es eso que llaman performance. Yo pienso que es todo puro teatro. No estamos tan mal de la cabeza. Surge naturalmente, el público ayuda mucho. Tenemos esa adrenalina y no nos cortamos un pelo por lo que nos apetezca hacer en escena. Es una terapia para nosotros mismos y para nuestra gente.
 
-Recuerdo vuestra actuación en Metrópolis (Córdoba) del año pasado, fue espectacular y la sala estaba rebosando… (Además, hubo sorpresa: el dúo con J. Molly de Hamlet) ¿pero hay público suficiente en Andalucía para grupos como vosotros?
-Javier: Por supuesto que lo hay. Todo depende en gran medida del apoyo de los medios de comunicación. En cada pueblo de Andalucía siempre hay un pequeño festival de rock. El tema es que mucha gente escucha lo que le dan en la radio o en la tele y no tiene esa motivación por escuchar cosas distintas. Otra gente en cambio sí. Como en cualquier movimiento, ha de ser un empuje entre todos: artistas, medios y promotores de conciertos. Pero sí que hay público de rock en Andalucía. El mayor problema es que las ferias de nuestra región están colmadas de artistas de flamenco-fusión y de un tipo de música más de “moda” y no se apoya demasiado al rock.
 
-Vuestras letras os diferencian bastante de otros muchos grupos de rock. Huis de las composiciones fáciles pero también de las denuncias evidentes. ¿Creéis que ello ha supuesto tardar más tiempo en conectar con el público?
-Javier: Es difícil hacer una valoración de eso, pero es posible… Ocurre lo mismo con la música también. Está claro que las letras protesta tienen un público muy definido y sabes que haciendo eso vas a llegar a ese público. En cambio, cuando haces algo diferente resulta más difícil llegar porque estás en tierra de nadie. A la vez te hace ser muy personal, cosa que se valora cada vez más. Creo que cada artista debe hacer lo que siente y dotar de personalidad y credibilidad a cada obra que crea, sea música, pintura, danza o teatro. Siempre hemos intentado ir más allá con las letras y de aportar una perspectiva diferente.
 
-¿Se van cumpliendo vuestros sueños?
-Javier: Personalmente creo que sí. Hace muchos años hubiéramos querido llegar más alto en menos tiempo, pero sabemos ya lo que es España y un grupo de rock. Te puedo decir que lo del Gran Teatro, entre nosotros cuando hablamos, decimos algo así como: “Esto nos lo llevamos a la tumba…” Creo que es lo más grande como artista, poder adentrarte en otro terreno y salir victorioso de un sitio tan emblemático como el Gran Teatro de Córdoba. Ha habido grandes logros como formar parte del cartel de los festivales de rock más grandes de este país: Festimad, Derrame, Viña Rock, Mediatic, MetroRock, etc… Lo importante es que sepamos valorarlos, que los disfrutemos y que sigamos ilusionándonos con todo lo que tiene que venir.
 
-Tengo una curiosidad. En vuestras canciones hay continuas menciones a Dios. ¿Sois creyentes? ¿Qué sentido le dais a esa palabra? ¿No creéis que ese ya es un asunto de menor relevancia social?
-Javier: Yo pienso que todos tenemos nuestro Dios y lo concebimos de manera muy personal. No creo en la Iglesia, ni en el Dios que nos quieren imponer las religiones. Es como la parte más espiritual de cada uno y de la propia vida y eso no entra dentro de ningún esquema ya establecido a priori. Por otro lado, no estoy seguro de que tenga menor relevancia social actualmente, lo que sí es cierto es que si en algún momento la Iglesia o la religión tuvieron un significado coherente, actualmente esa identidad está totalmente corrompida, adulterada y contaminada por el uso insensato, intolerante y para nada creyente de los que hacen uso de esos lugares sagrados: bodas, comuniones, etc. ¿Cuántos de los que se casan por la Iglesia creen en el sacramento del matrimonio? ¿Y la virginidad?

-En 1998 Estirpe se estrenaba con Ídolos de papel y la primera canción, Esclavos por nacer, decía:

 
“Cuántas veces prestamos ayudas
que antes de su destino se pierden
gracias a una entidad que dice ser solidaria”
 
-Parecía que estabais leyendo los periódicos del futuro, es decir, los de ahora…
-Javier: Yo creo que era una percepción que mucha gente tenía, era un secreto a voces en el fondo, como tantas otras cosas. Como cualquier cosa en la vida, no se puede generalizar. Nosotros hemos actuado a beneficio de organizaciones no gubernamentales que hemos creído que hacían honestamente su labor, pero como en cualquier ámbito, hay gente válida y gente sin escrúpulos que se aprovecha de cualquier situación para sacar beneficio. Es un tema delicado porque es complicado comprobar que el dinero se destina específicamente a un proyecto en concreto. Actualmente eso creo que se va teniendo más en cuenta y que las ayudas destinadas para un fin en concreto en acciones humanitarias se adjudican específicamente a un objetivo en particular e intentan garantizar mediante alguna prueba que la ayuda se ha llevado a cabo. Confiemos en que haya más entidades que hagan su trabajo bien.
 
-Pero hay más alusiones a la actualidad…
 
“Cómo vamos a cuidar un prodigio natural
si no cesa la amenaza nuclear.
No hay peor plaga que una Humanidad
sin conciencia por guardar los parajes
que nos hacen respirar”.
Madretierra
 
-¿Os gusta el contacto con la Naturaleza o sois esencialmente urbanitas?
-Javier: Yo soy Ingeniero Agrónomo y estoy realizando mi tesis doctoral en agroclimatología y de alguna u otra manera estoy muy relacionado con la agricultura, con el medio ambiente etc. De todas formas me considero urbanita porque he nacido en una ciudad y esencialmente paso mi vida en ella. Pero también es cierto que una cosa no quita la otra, la realidad de la Naturaleza y del consumo desmesurado, contaminación, etc. que el hombre está provocando es algo que todos deberíamos tener presente. Volvemos otra vez a la necesidad de un equilibrio, el tan de moda “cambio climático” también tiene sus detractores científicos. Parece ser que hay hiperciclos de unos catorce o dieciséis años en los que la temperatura y ciertas variables meteorológicas modifican su régimen. En cambio, parece que ahora se va a acabar el mundo. Mucha gente va a comer del cambio climático y cualquier trabajo en este sentido es susceptible de ser publicado en revistas de impacto en este momento. El efecto invernadero es algo que se conoce desde hace muchos años, y que las emisiones de CO2 contribuyen a tal efecto. ¿Por qué tardamos tanto en actuar? ¿Por qué el protocolo de Kioto no se cumple? ¿Por qué el G8 no toma medidas?
 
-Creo que es hora de ir despidiéndonos… Y no me quiero quedar con la incógnita. Después de este giro de El sentido de la calma, ¿por dónde irán los tiros?
-Javier: Es difícil predecir la línea musical de Estirpe, ni nosotros mismos lo sabemos pero lo que sí es cierto es que toda la experiencia acumulada se verá reflejada de alguna manera en las composiciones nuevas. No nos gusta repetirnos y también queremos mantener la esencia de Estirpe, del sonido, de nuestras señas de identidad. Queremos hacer un gran disco de rock sin complejos. Lo de El sentido de la calma es una rareza que nos ha servido para aprender, y cualquier aprendizaje siempre enriquece. Estoy seguro de que el disco nuevo no defraudará. Los temas que ya hay compuestos nos encantan.
 
Un abrazo grande y gracias por la entrevista, se agradece el periodismo con talento. Un placer.
 
Más información en www.estirpe.net
 

Comentarios (0)

Social Widgets powered by AB-WebLog.com.