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Carlos de France. UN LIMÓN Y MEDIO LIMÓN

Publicado el 20 abril 2007 por manuguerrero

Recuerdo exactamente cuando escuché su disco por primera vez. Su discográfica nos lo había mandado a la oficina, como nos llegan tantos a diario (es lo que tiene hacer un programa de música para televisión). No fue difícil sorprenderse. De una primera oída fui un seducido consumado y a los pocos días lo conocí en persona. Hizo un concierto en 1001 Noches, de Canal 2 Andalucía, memorable. Él solo frente al público, agarrado a su guitarra y levantándose cada cierto tiempo a tocar el piano. Se comportó como un auténtico gurú. Un hombre con consistencia artística, profundo y divertido a la vez. Aquella noche no la olvidaré jamás.

Durante unos años formó parte del grupo Objetivo Birmania, grupo que fundó y donde tocaba y componía. Es autor del famoso tema Los amigos de mis amigas son mis amigos. Disuelto el grupo en 1992, empezó a componer para otros artistas como Cómplices, Amistades Peligrosas, Azúcar Moreno, Marta Sánchez, Los Chichos, Ana Reverte etc… Ha hecho de todo pero lo realmente sorprendente, en mi opinión, es Vivo al revés, quizás el mejor disco publicado en 2004. Quien lo escucha, lo absorbe para siempre, pero por desgracia, ya no está en venta. La discográfica quebró. El mismo Carlos anima a que sea descargado gratuitamente de internet y a cambio nos pide que repartamos diez euros por los músicos callejeros que nos vayamos encontrando. Eso y que le prestemos atención.
 
 
-Hola Carlos. ¿Qué tal? ¿Qué haces allá en Berlín?
-Muy bien. Me mudé en Septiembre. Hacía tiempo que quería huir de España, pero no sabía dónde. Este verano por casualidad vine con unos amigos a Berlín y aluciné. Es lo que había estado buscando pero nunca pensé que lo encontraría en Alemania. Berlín es como Madrid en los 80, tiene la misma energía y no es tan consumista. Es la ciudad de la música (hay tres óperas) tanto clásica como tecno y alternativa. Siempre te cruzas con gente con instrumentos, así que no te sientes un raro o un perdedor si eres músico… En mi barrio, Prenzlauerberg, hay tres academias de música y cuatro tiendas de pianos usados. Te mueves en bici, la gente es muy ecologista, es muy verde, hay agua por todos lados… ¡Y la marihuana es buenísima y baratísima!
 
Y lo mejor… ¡no se entiende lo que dicen! Para alguien como yo es genial, así sólo pienso en mis cosas, en mis ralladas.
 
Otra ventaja es que es la ciudad más barata de Europa. Las casas, los alquileres o comer fuera está tirado y da mucho gusto, un poco como en mi otra ciudad favorita, Buenos Aires, adonde voy cada año.
 
-Eres un viajero permanente. Siempre que sé de ti estás a miles de kilómetros de aquí. ¿Qué te reporta tanto viaje? ¿No te sientes cómodo en España?
-Como decía Woody Allen, “¡viajar es la segunda cosa que más me gusta!” Además mi ascendente es Sagitario, el signo más viajero. Hoy en día es más barato estar de viaje que quedarte en casa. Siempre lo digo, cuando no tengo dinero me voy de viaje.
 
Viajar también me inspira y me hace conocer gente interesante. Además, como decía no sé quién, viajar te permite tener siempre un buen tema de conversación.
 
Y no, efectivamente no me siento cómodo en España, la quiero mucho pero me desespera mucho también, es una relación de amor-odio. Para sufrimiento de la poca familia que tengo soy una persona sin raíces. Y soy muy sensible al ambiente que me rodea. No aguanto que a la gente sólo le interese el fútbol y los malditos cotilleos. Está todo demasiado politizado, hay mucha crispación en todo, es muy caro, a la gente no le gusta la música, cosa lógica por la poca calidad que tiene, al igual que el cine y la literatura, y no hay cultura Pop. En realidad estoy hablando más de Madrid, pero es donde vivía y de donde soy. Para la marcha es genial, pero yo ya me he metido tanta… Lo mejor de España son las mujeres, les dan mil vueltas a los hombres.
 

-Cuando te conocí, aquí en Sevilla, acababas de sacar tu primer disco en solitario Vivo al revés, según mi opinión un disco enorme, maduro, divertido, ecléctico pero que sin embargo no tuvo la repercusión mediática que se merecía. ¿Qué ocurrió?
-Visto con perspectiva ocurrió lo normal. Hoy un artista que no va superpromocionado no puede tener ninguna repercusión. Las radios no ponen más que canciones basura a cambio de que les paguen un pastón, y encima hay bofetadas por pagar. Yo iba con una discográfica pequeña y con un buen disco creo, lo cual es absolutamente inútil.
 
-¿Crees que 2004 fue mal momento para una aventura de esas características?
-A partir de que empezara Operación Triunfo fue mal momento para cualquier aventura de calidad. A partir de eso y de la generalización del ADSL, que permite que España sea el país de Europa que más piratea. Y si te fijas no ha salido talento bueno al gran circuito desde entonces. Hasta Calamaro se ha regresado a Argentina ¡no me extraña!
 
-Es un disco que yo escucho muy a menudo. Y por épocas me recreo en unas canciones o en otras. Por ejemplo con Me gusta la salsa me es imposible no bailar y con Nada te imagino merodeando por el barrio de Santa Cruz o por Triana, con tu guitarra, y observando minuciosamente cómo la gente sobrevive a la nimiedad. ¿Cómo recuerdas el proceso creativo de ese disco?
-Muy ilusionante y muy largo. Fueron cuatro años de hacer canciones y de vivir muy intensamente, espero que eso se note. También marca mi vuelta a España y el volver a empezar de cero por tercera vez en mi vida. Soy un obseso de la composición de canciones, las canciones no se escriben, se reescriben. Con alguna excepción, como Me gusta la salsa que escribí de un tirón al llegar una noche de marcha. Fue tan intenso que caí enfermo al día siguiente ja ja ja.
 
Nada la compuse en Sevilla, ciudad que adoro. Estuve un mes de julio estudiando guitarra flamenca en la fundación Cristina Heren. En ese momento no tenía nada, ni novia, ni pasta, ni trabajo, ni casa ¡de ahí el título!
 
-En tu vida nunca has dejado de componer, para ti, para tu antiguo grupo (Objetivo Birmania) o para otros artistas. ¿Cómo es el oficio del compositor? ¿Realmente es necesario vivir tanto como dicen para poder crear?
-El oficio de compositor no se lo deseo a nadie. Es una vocación horrible que te hace obsesionarte con cosas estúpidas como un buen título, estribillos en tónica, subdominante y dominante, diccionarios de rimas, la melodía perfecta, tratar de que la gente se enamore u odie con tu canción, o quién es Burt Bacharach. Es un puto Ego Trip, una maldición. He llegado a salir corriendo del supermercado sin poder hacer la compra porque ponían una canción de OT y me daba la sensación de que caía caca de los altavoces del techo. Pero es que la veía caer, era un flipe… Notaba que el compositor del tema no tenía ni oficio ni inspiración, sólo prisas y plazos de un Audi que pagar… Eso lo notas si eres un maldito compositor. Sí, ya sé que habrá quien piense al leer esto que soy un imbécil, pero yo le entiendo a él, y que él me entienda a mí la, la…
 
Sí, creo que hay que vivir para crear. Por eso no puedes hacer canciones buenas hasta que la vida te ha dado caña. Por ejemplo los novelistas españoles son todos profesores de instituto o funcionarios, y lo que escriben es un rollo. Los grandes escritores han tenido vidas intensas y eso se refleja en su obra.
 
-¿A qué escritores admiras tú?
-A muchos, yo leo mucho porque además llevo más de diez años sin televisor. Me gusta mucho la literatura suramericana. Por supuesto Vargas Llosa, García Márquez, los primeros de Isabel Allende. Recuerdo que de joven flipé con Julio Cortázar pero tengo que releerlo, es una de las ventajas de empezar a ser un carroza, el placer de la relectura. En inglés estoy muy flipado con Nick Hornby. El último que ha sacado, A long way down, la historia de cuatro tipos que coinciden en un tejado de Londres en Nochevieja para suicidarse. Es espectacular. Pero también los clásicos, Dickens por ejemplo. ¿Para qué comprar una novelucha de moda teniendo tantos buenos clásicos en las tiendas de segunda mano?
 
¿Habéis oído hablar del movimiento en California que prohíbe durante un año comprar cosas nuevas, sólo de segunda mano? Ahora no recuerdo el nombre pero pronto se pondrá de moda en España cuando llegue la crisis postconsumo tras la orgía de compras a crédito, la, la…
 
En francés me gustaba mucho Dumas y de los modernos, Alexandre Jardin y el irreverente pero sin desperdicio Houellebecq, no os perdáis Plataforma.
 
-¿Has tenido alguna vez la sensación de escribir una canción perfecta? ¿cuál?
-La canción perfecta siempre está por hacer… En España faltan canciones perfectas por escribirse. En la manifestación contra la guerra de Iraq me llamó mucho la atención que Gurruchaga cantara en inglés Imagine… Me di cuenta de que no tenemos una buena canción-himno por la paz. Los anglosajones tienen buenas canciones para todo: la paz, el amigo que se va, Happy birthday, las chicas que se quieren divertir, todos los temas, etc…
 
-Creo que en España también las tenemos, pero padecemos un enorme complejo de inferioridad. Creemos que Lennon es más grande que Serrat o que Springsteen es mejor que Manuel Molina. ¿No es cuestión de actitud?
-Sí y no. Tienes razón en el enorme complejo de inferioridad pero es porque en la cultura anglosajona la música está más presente en la sociedad, incluso desde el colegio. Por lo tanto es más fácil que hagan mejor música. Tengo un amigo inglés que me dice que si le preguntas a cualquier abuelita en la calle en Inglaterra cuál es el número uno de las listas de pop te lo dirá seguramente. Es como si dices qué músicos japoneses de flamenco, que los hay buenos, tienen complejo de inferioridad con los españoles. Es lógico pues en Andalucía lo mamas sin querer, lo puedes ver en el excelente documental de mi hermano Ar meno un quejío sobre los Mártires del Compás, premio el año pasado en el Festival de Málaga. No sé si viene a cuento pero quiero hacerle publicidad a mi hermano que ha hecho mucho por la música en España y no le han reconocido nada, ni los propios artistas. Es también director de mis vídeos.
 
En cuanto a mi último disco estoy muy satisfecho por el nivel de composición. De hecho es una de las razones por las que no me apetece hacer otro. Por ejemplo sé que en las bodas civiles de Rivas Vaciamadrid usan la letra de Fuera de la ley para que los novios se prometan amor, eterno mientras dure… Y que Quiero irme a Brasil hace que mucha gente tenga tres minutos de vacaciones cuando la escuchan, ¡y eso responde la pregunta siguiente!
 
-Exacto, has adivinado. Para un cantautor como tú, ¿qué es el éxito?
-Hacerle sentir cosas a unos cuantos… ¡con las canciones, claro!
 
-A día de hoy, ¿cambiarías toda tu trayectoria profesional por algo?
-Sí, quizá me hubiera gustado no tener esta vocación tan fuerte, haber tenido un grupo musical para divertirme de veinteañero y luego haber hecho una vida más normal, quizá, no lo sé… Se sufre mucho en la música y más en España. Todos los músicos están quemados ahora mismo. El que no lo está es que acaba de empezar o que miente.
 
-¿Qué recuerdos tienes de tus inicios en la música?
-Mucha ilusión, tener un grupo a los veinte años es lo mejor que te puede pasar, los ensayos, los amigos en el local, los conciertos desastrosos. Todo el mundo debería tener un grupo de joven.
 

 

-¿Cómo aprendiste los primeros acordes?
-Estando interno en el Colegio Claret de Segovia, don Gregorio me enseñó los clavelitos y todo eso.
 
-En esa época, ¿cómo imaginabas tu futuro?
-Con trece años me imaginaba que sería un señor muy serio de mayor y fíjate. Todavía no se hablaba del complejo de Peter Pan ja ja ja. Yo terminé la carrera de Derecho porque siempre pensé que tendría una vida más normal… Mi familia (mi abuela y mi tía, no tengo padres) quería que fuera diplomático porque siempre habían vivido fuera y todos hablamos al menos tres lenguas. ¡Mi hermano pequeño habla siete!
 
Nunca me imaginé, como me definía un amigo el otro día, que a estas alturas seguiría siendo “poeta, vagabundo y rapsoda itinerante”.
 
-¿Por qué desapareció Objetivo Birmania?
-¡Si quieres que tu grupo dure no metas a chicas!
 
-¿Mantienes contacto con los ex miembros del grupo?
-No
 
-Sé que crees en los horóscopos y que eres escorpio. Yo también lo soy. Dicen de nosotros que somos personas muy apasionadas y sensuales, que vemos el amor como un acto espiritual –aunque somos muy sexuales- y que somos capaces de sentir cosas que otros signos nunca logran. Nuestras relaciones amorosas, dicen, son profundas, mágicas y, a veces, trágicas. Cuidamos mucho a nuestros amigos, aunque si alguien nos traiciona no admitimos recuperar su amistad y confianza. Con esta parrafada, ¿he acertado en algo de tu personalidad?
-En todo. Aunque piscis y cáncer también sienten mucho porque son signos de agua…
 
-Otra cosa que tenemos en común es nuestra admiración (desmedida en mi caso) hacia Juan Antonio Canta, un músico de mi ciudad que no ha sido lo suficientemente considerado ni en Córdoba ni en el resto de España, ¿tan fácil es ser un excelente artista y caer pronto en el olvido?
-El problema de Juanan es que la gente no lo pudo conocer. Su maldita canción de los limones era una crítica a los 40 Principales y a la música comercial. Pero la gente es tan burra que no entendió nada. ¡Pero si citaba en la estrofa a Peter Greenaway y tú pregúntale a alguien si sabe quién es y te dirá que un futbolista! Es lo que te digo, que no hay cultura Pop. Es como creerse la letra de Video killed the radio star sin entender el doble sentido…
 
No era un excelente artista, sino como dice Julián, el programador de actuaciones de Libertad 8 (de donde han salido todos los grandes Pedro Guerra, Rosana, Drexler): “¡Era el mejor artista que ha pasado nunca por aquí!”
 
Yo desde que lo vi por primera vez fui a todos sus conciertos (en esa época vivía en Toledo y cada miércoles iba al Libertad 8 a ver su show, porque era un show lo que hacía.) De verme allí cada día nos hicimos amigos. Por su culpa estuve un par de años sin poder componer. Era, salvando las distancias, como en la película Amadeus, yo era el pringado de Salieri… ¿Para qué componer si él no sólo era mejor, sino que te componía un temazo en 10 minutos de un tirón?
 
Recuerdo que en esa época a mí no se me había pasado por la cabeza ponerme a cantar. Yo iba de compositor y de productor. De hecho estuve a punto de producirle el maxi-single de los limones. Pensé al verle en el escenario “daría un brazo por hacer lo que él hace, entretener con unos temazos, sentido del humor y una guitarra”. Hacía con el público lo que quería. Yo estaba allí el fatídico día que vino Pepe Navarro.
 
Pero en la tele no funcionaba su arte, me acuerdo que me lo dijo, que se quedaba rígido ante la cámara. El día en el que tras tres años de pedir que me dejaran actuar en el Libertad 8 por fin debuté fue mi fuerte. Sentía su presencia todo el rato y reconozco que a veces se me va un poco la olla en el escenario y me creo ¡que soy él! Suelo hacer un par de temas suyos en los conciertos y siempre termino con su Te quiero. Sus canciones siempre serán nuevas.
  
-¿Qué destacarías de él? ¿su irreverencia? ¿su humor ácido? ¿su vasta cultura?
-Venía a mi casa y se llevaba 20 cds y 8 libros por ejemplo… A la semana siguiente se lo había escuchado todo y leído todo y se llevaba más. Y me  hablaba de teatro francés, a mí que he estudiado en el liceo francés (con los Nacha Pop). Superculto. Fui a ver la obra de Teatro que dirigió. Era un flipe. Terminó la carrera o lo que sea de Arte Dramático. Lo fui a ver actuar al Teatro Alfil. Tenía un oído espectacular, ¡no desafinaba nunca el muy cabrón! Le estaban grabando temas artistas famosos en México y Argentina. Me decía: “Carlos, ve al teatro siempre que puedas y escucha rock argentino ¡son los mejores!”. ¡Me estoy emocionando maldita sea!
 
En cuanto a humor ácido recuerdo irle a buscar a la estación de autobuses de Toledo. Venía a casa y se quedaba a dormir, y componíamos canciones juntos y hacíamos maquetas encerrados en mi estudio casero. Luego se iba para Madrid que le flipaba. No sé por qué en esa estación hay una tienda de embutidos. Yo estaba esperándole ahí, a lo mejor aprovechando para hacer la compra. Llega y me ve rodeado de chorizos y jamones y me dice: “Carlos, ¡qué bien rodeado te veo!” Genio y figura. Luego te sorprendía con una carta en el correo con postales kitch, un auténtico personaje…
 
-A menudo pongo sus discos y me emociono, acordándome de las veces que lo vi en Córdoba ¿te acuerdas mucho de él?
-No sólo me acuerdo sino que le pido cosas. Tengo mis muertecitos que me ayudan mucho y les pido cosas y me las consiguen. Hace poco se estiró que no veas y ahora me está trabajando en otra cosilla que tiene que ver con música, porque le pido de todo, hasta dinero.
 
Me acuerdo en Córdoba cuando nos llevó a ver el Cristo de los Faroles por la noche, nunca se me olvidará. ¡Que te enseñe Córdoba Patuchas me lo llevo yo para el otro lado!
 
-Cuéntame algo más, por favor, que tú eras su amigo…
-Sufría mucho y ahora lo entiendo perfectamente. Era ultrasensible. No soportaba la mediocridad. Me acuerdo cerca del final. Yo no aguantaba más esto (no había trabajo, había una crisis grande en la música pero no tanto como ahora) Lo vendí todo y me iba para Miami a empezar de cero. Me invitó a comer para despedirnos y para celebrar que Ruiz Mateos le había dado ocho kilos por la campaña de publicidad con su música “un bombón y medio bombón”. Eso te da idea del éxito de la maldita canción-trampa.
 
Él estaba desesperado, recuerdo que me dijo: «Tío, me subo a un taxi y el chófer me dice “un limón y medio limón”, llego al hotel y el de recepción me dice: “un limón y medio limón”, en el ascensor “un limón y medio limón” etc… Y si en un concierto canto otra canción ¡me tiran piedras!» Él tenía necesidad de que se reconociera su talento y se dio cuenta de que con la tele la cagó. Video killed the radio star. La tele mató la música en España y puede que por ahí también. Desde que aparecieron las privadas se acabó la magia.
 
Yo le dije, “vete a Buenos Aires con la pasta, desaparece un par de años y ¡vuelves cuando se hayan olvidado del maldito limón!”. Pero no lo hizo, también lo entiendo, no es fácil irse. Además solo, porque yo me fui a Miami con mi socio y mi novia, pero eso es otra historia.
 
-¡Cómo te envidio! Hubiera pagado por conversar con él toda una tarde…
-Su plan B era abrir un bar en Córdoba. Cuando se sentía bajo porque no pasaba nada con su música decía: “¡Voy a abrir un bar, que eso es lo que hay que hacer en este país!” Ahí hubiéramos ido todos a hablar y a beber…
 
Pero cuando en navidad me llamó su mánager y ex mánager de Objetivo Birmania y llorando me contó lo que había pasado fue muy fuerte.
 
-¿Por qué le pasó lo que le pasó hace ahora once años?
-En esto del espectáculo tienes un sólo cartucho, le salió al pobre el tiro por la culata, ¿cómo se hubiera fijado el público en una canción tan delicada como Catherine Deneuve después de salir rodeado de chicas en minifalda TODOS LOS DIAS EN PRIME TIME cantando “un limón y medio limón”? Yo creo que tenía que haber hecho una carrera underground como la mía aunque eso también es muy frustrante. Al final el suicidio me parece una buena opción para los ultrasensibles, sobre todo en países como Estados Unidos, España, países muy duros…
 
-Cambiemos de tema, Carlos. Quería preguntarte por la actualidad. ¿Crees que la falta de profesionalidad y de miras de futuro han sido los culpables de la crisis discográfica?
-Los culpables son:
Las discográficas por falta de profesionalidad. Cuando empecé a trabajar en Estados Unidos flipé con los tipos de las compañías. ¡Sabían hasta cuánto costaba alquilar un sampler! Aquí no saben distinguir un tres por cuatro de un compás binario.

Las radios por poner música sólo si pagan las discográficas y no por criterios de calidad. Los 40 Principales nos obligaban además a los compositores a darles el 25% de nuestros derechos de autor si queríamos que nuestras canciones sonaran, un auténtico chantaje, ¡una vergüenza! Nunca nadie se atrevió a denunciarlo, porque somos unos cagados encima…

Y Radio 3 que no pone más que grupos de un pueblo perdido de Arkansas o grupos de Toledo que cantan en inglés. En fin… gracias.

El público porque le da igual la música. Sólo quiere copas, fútbol y cotilleo, e ir a la playa y cosas por el estilo. Si no quieres pagar por algo no puedes tener algo bueno a cambio en esta sociedad mercantilizada.

El ADSL. ¿Por qué vas a pagar si lo puedes obtener gratis? Típica mentalidad del pícaro. Así nos va. Es como lo de la plataforma todos contra el cánon. Te roban y no quieren pagar ¡17 céntimos por cada cd virgen! ¡Qué miserables! En cambio el pisito lo pagan a precio de oro y ¡durante 30 años! Ah, pero los cds son muy caros, pero 4.000 euros el metro cuadrado no ¿verdad? Los autores nos reiremos cuando explote la burbuja inmobiliaria. Si es que…

Aunque ya de perdidos al río, en mi página web puedes bajarte mi cd gratis, pero porque mi casa de discos ha quebrado, lo cual no me extraña…

Y los periodistas. En cinco años de cantar en clubs SÓLO me ha venido a ver y a hacerme una crítica un periodista de La Vanguardia cuando actué en Barcelona. Y ya no digo a mí, sino a todo el talento que hay por los garitos de Madrid, de verdad que hay cosas muy buenas que se morirán de asco… Jamás leerás nada sobre ellos…

Y la televisión.

Y los propios músicos por no unirnos, no tener un sindicato, yo fundé la Asociación de Compositores y Autores de Música, (ACAM) pero no sirvió para mucho…

¡Entre todos lo conseguimos!

-Por cierto, ¿por qué recuerdas como una pesadilla haber sido bajista de Amistades Peligrosas?

-Yo en la música he hecho de todo: He tenido mi grupo, he compuesto canciones, anuncios, bandas sonoras, he sido productor, he tenido mi propio sello discográfico, pero lo que no había hecho nunca era ser “mercenario”, o sea, músico a sueldo en gira para otro artista. La gira con Amistades fue la primera y última vez que lo hice. Normalmente el artista trata mal a sus músicos, les paga mal y procura humillarlos. En realidad me imagino que es lo que pasa en los trabajos normales, pero como nunca he tenido uno.

Además Cristina y Alberto se llevaban como el perro y el gato y nos usaban a los músicos como válvula de escape de sus malos rollos. ¡Los vi pegarse y tirarse del pelo! También he visto pegarse a los hermanos Cano por una canción en el 82 pero eso es otra historia.

Yo me fui en el concierto número ochenta y siete, ese año trabajamos mucho. Empezamos en una sala de Moratalaz con cuarenta espectadores y cerca del final de la gira tocamos en la plaza Sony de la Expo en Sevilla delante de cincuenta mil… Pero fueron muchas decenas de miles de kilómetros en un continuo estado de tensión.

-De toda la música que se ha producido en España, ¿qué artistas o grupos consideras más relevantes?

-Poca cosa, lo que envejece bien. Piensa que con tanta mudanza cada equis años tengo que deshacerme de los discos con los que no quiero cargar. Los vendo en la Metralleta, es un clásico… Así van quedando los buenos en mi discoteca. Soy fan de Jose María Cano pero ahora ya no hace música (es muy listo) y pinta. Me flipa el Drexler del principio. Vaivén, su primer disco en España es espectacular, era mi banda sonora en Miami. Siempre que ligaba y me llevaba la chica a casa ponía el disco ¡y triunfaba! Un día se lo conté al propio Drexler ¡y estaba encantado!

Calamaro es genial, también Los Mártires del Compás, y fíjate lo mal que les ha ido… Kiko Veneno, lo bueno de Sabina, Serrat, las buenas canciones de los 60, Radio Futura. De los cantautores con los que me he estado moviendo estos años en el submundo de Madrid me gustan canciones de Miguel Dantart, Paco Cifuentes, Luis Ramiro es muy bueno… Pero están o acabarán tan quemados como el Canta o como yo.
 
Pero soy un tipo más de canciones que de artistas. Aunque Rosario Flores me hace llorar cada vez que la veo en directo, sus canciones me gustan pero no me matan. Por ejemplo la que dice Javier Ojeda en tu web era una canción que me flipaba pero no tuvo la repercusión que se merecía (Diez razones para vivir). El problema es que la industria te obligaba a hacer muchos discos, con lo cual la producción de los artistas es muy irregular. Sólo se puede hacer un disco bueno cada tres o cuatro años como mínimo. Ahora la industria está quebrando la, la…
 
-Del exterior te quedarías, entre otros, supongo, con Moustaki, a quien versionaste en Vivo al revés. ¿Y con quién más?
-Buf, ¡con tanta gente! Me muero por ver a Henri Salvador en directo. Su disco Chambre avec vue es sublime. Acabo de descubrir una francesa, Camille, que tiene unas letras increíbles y es pop y fresca. Me flipa también la música brasileña. El año pasado pude ver a Maria Creuza en un pequeño club de Rio de Janeiro. La tenía a dos metros y yo no paraba de llorar mientras cantaba, ella ponía cara de no entender nada.
 
Otra que me hizo llorar todo el concierto y que tiene una sensibilidad de flipar es Suzanne Vega ¡qué maravilla! Soy muy llorón, pero cuando lloro es que el artista es un superartista, un transmisor. Puede que en ese momento no esté arriba o que sus canciones no sean las mejores, pero hará carrera larga porque es un artista, el noventa y cinco por ciento de lo que hay por ahí NO SON ARTISTAS, SON PRODUCTOS. Y por culpa de los productos está el asunto como está.
 
Y del mundo sajón por supuesto Sinatra además de muchos otros, aunque yo soy más de canciones como te decía. Louis Armstrong y Ella Fitzgerald por ejemplo… Me fascinan los grandes compositores de canciones, los que estudiaban y sabían música por un tubo: Cole Porter, Irwing Berlin, Rodgers & Hart, Tom Jobim, Gershwin. He estudiado sus vidas y sus canciones. Tengo libros con las mejores canciones (los estándares) y las toco al piano y ya está. Cada vez escucho más clásica aunque casi sólo a Mozart, que me calma y me produce una alegría profunda.
  
-Carlos, antes de terminar. ¿Podremos verte pronto por España? ¿qué proyectos tienes?
-Tengo un concierto en Libertad 8 el 5 de Junio. Y quiero volver a tocar en Almería en el Gato Tuerto, donde estuve cantando hace un par de años. Quizá me llamen de Galileo donde suelo hacer tres conciertos al año y poco más. Y este año o el que viene quiero empezar a hacer mi show en Buenos Aires.
 
-Una curiosidad. ¿Sabes que cada vez que escucho Me gusta la salsa pienso que se trata de una oda a la bisexualidad? ¿me equivoco?
-Bueno en realidad es una oda a lo que el Canta llamaba “¡el lío!”, o sea vamos, todo vale, vive y deja vivir, carpe diem, esto se acaba, a follar que se acaba el mundo, la vida son dos días y sólo nos queda uno, todos con todos, hay que aprovechar, esto lo hago para escribirlo en mi diario, dentro de cien años todos calvos, el sexo mueve el mundo etc…
 
Despedida de Carlos:
Me ha encantado esta entrevista. Hay otra España pero estamos aislados, los que leemos, los que amamos la música, respetamos a los animales y la naturaleza, los que estamos seguros de nosotros mismos y no necesitamos aparentar, los que tenemos sentido del humor pero del bueno, los no violentos, los intelectuales siempre despreciados por la masa… En fin, los que tenemos educación y nos sentimos europeos. Los que vivimos al revés. Espero que encontremos medios como la web para animarnos y estar en contacto. Y algún día tener unos canales sólo para nosotros.
 
Abrazos a todos desde el exilio.
 
Más información sobre Carlos en: http://carlosdefrance.blogspot.com.es/ 
 

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