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÷ – x + Compromiso ultramoderno

Publicado el 18 octubre 2016 por manuguerrero

Subtónica ya apuntaba maneras con su primer trabajo, el EP La guerra que respiro. Quienes conocemos a su líder, Javier Estévez, sabíamos que no se quedaría de brazos cruzados tras abandonar el grupo de toda su vida, Estirpe, del que fue letrista, batería y mucho más durante casi 20 años. Entonces ya puso sus cartas sobre la mesa para demostrar que la experiencia y la inquietud le habían convertido en un creador peculiar: talentoso, imparable y, sobre todo, comprometido con su música y con su tiempo.

Subtónica

Fotos de Juan Sánchez Punzano.

Ahora vuelve con más munición, con Si a lo que nos divide le restamos importancia el producto final será siempre positivo (÷ – x +)Diez canciones que llevo escuchando aproximadamente un mes y de las que puedo afirmar (no me gustan las reseñas apresuradas y suelo dejar a la música su proceso natural de maduración) que componen uno de los discos más complejos y completos que he escuchado en mi vida. Pero seamos francos: no es un disco para aficionados a la música ligera. Es un disco denso que te exige atención pero que, a cambio, te ofrece compañía de largo recorrido. Así lo siento canción a canción:

  1. Misantropía. “Ya me voy ebrio de misantropía / emprendo la huida… otra decepción. / Que la verdad duele solo una vez / y la mentira eternamente”, son los potentes versos con los que arranca el disco en, a mi juicio, una de las mejores canciones del trabajo. También una de las más pegadizas que agradecerán, especialmente, los seguidores de Depeche Mode, influencia evidente que sobrevuela por todo el disco. “Háblame de paraísos y energía, / de impuestos al sol, / de aventuras que ocultar. / Aunque no lo queramos ver / perdimos como siempre / la razón, el rumbo. / Enfrentados como nunca, / perdimos como siempre / luchando como nunca”. Desde la primera canción, Subtónica se posiciona ante el mundo y te deja claro un asunto importante: solo hay una opción, pelear. “Es cuestión de escala, / de entender la humanidad. / Somos luz reflejada, / nuestra huella fractal, / ¿entropía y nada más?”
  2. Polarizándonos. Bien podría haber dado esta canción título al trabajo porque es otra de las que mejor define el espíritu general. “Forman bandos, van aislando nuestra identidad. / Quieren darnos de su fango para respirar.” De ritmo más lento e intimista, el dilema es claro: ¿hasta cuándo podremos vivir machacados por la ignorancia? “Sesgados en las gradas, en las urnas / o en alguna red social”. El colectivo que habitamos, desunido y desinformado, está condenado a la obediencia vil.
  3. La ciencia que se nos va. Con la compañía, una vez más, de potentes guitarras, el disco se pone incisivo. Más de 2 millones de españoles han emigrado desde el comienzo de la crisis. Entre ellos, una mayoría de licenciados que regalan su preciada sabiduría. España pierde a una generación bien formada a la que no sabe dar respuesta. Javier Estévez, que trabaja precisamente en la universidad, sabe bien de lo que habla y lo que canta: “Un enjambre de ignorantes / gestionando el progreso. / Una lucha de gigantes sin cabeza”. ¿Queda alguna duda de hacia dónde dispara este valioso disco?
  4. Benditas las heridas. Un medio tiempo ascendente le vale a Javier Estévez para besar unas heridas provocadas por el desencanto y que no caerán en saco roto. Es tiempo para el compromiso y para llenarse de barro. Optimismo o muerte. “Plazas de furia, sueños en alto, / aire para respirar. / Balas en urnas, armas de cambio, / aire para respirar.”
  5. Será más fácil. Otro lento para ponerse serio. “Temblarán los pilares de esta tierra./ Sembrarán de inocencia la estrategia / de cambiarlo todo para que todo siga igual./ Será más fácil… ocupar nuestro lugar. / ¿Será más fácil?” ¿Por qué callar ahora si crecimos gritando? El miedo es un sentimiento muy peligroso que deja sombras en tu destino y rara vez perdona.
  6. No me acostumbro. Se deja las entrañar Javier en esta, una de las mejores canciones del disco. La más íntima, la más profunda, la más desgarradora. Imagina que pierdes un hermano con 20 años. Sí, imagínatelo. Tu vida queda marcada para siempre. Un tatuaje en el alma. “Moriría por saber tu opinión / sobre mis canciones y mi gran amor. / Nos hiciste tan fuertes por fuera / que ahora empieza a pesar mi lucha interior. / No me acostumbro ni me quiero acostumbrar / a que el tiempo sea capaz de borrar / esta infinita ausencia”. Estás avisado: difícilmente seas capaz de contener las lágrimas frente al lado más cruel de esta injusta vida.
  7. Convencernos. Si la anterior era la más desgarradora, esta es la más introspectiva: una mirada al motor que mueve tu vida. “Siente el punto de inflexión / o moriremos por la curva de los sueños. / El desafío de luchar por convencernos. El disco ha entrado en su fase final y Subtónica te deja unos minutos para la liberación personal. Pero atención, vienen de nuevo intensas vibraciones.
  8. Dictador M. Como al comienzo del disco, el corte 8 deja paso a sonidos electrónicos. No podía ser de otra manera para hablar de la sumisión de los mercados. “Un engranaje más de este invento, / las piezas del cuento liberal. / Doctrinas que se van sucediendo, / terapias para no reaccionar”.  Es posible que alguna vez te hayas preguntado cómo una civilización del pasado consintiera durante siglos la esclavitud. Alguien, dentro de poco tiempo, se preguntará lo mismo sobre nosotros. El miedo es un cruel dictador.
  9. Víctimas y estrellas. Sin piedad se dirige Subtónica en esta ocasión hacia la sociedad teledirigida. “De congresos sin discurso, de poetas del insulto, / de coronas del pasado, hoy, hoy me quiero olvidar. / De pasiones de concursos, / del juego más letal y absurdo. / De esta mafia tan destructiva, hoy me quiero olvidar.” Un llamamiento a la autocrítica para quienes, como yo, trabajamos en televisión.
  10. Cada segundo vale tanto. Al igual que en ‘No me acostumbro’, el remate final del disco es un ejercicio de desnudez, tanto musical como literariamente. Un capítulo intenso que acaba con el llanto de un bebé: un canto a la esperanza y el amor tras la desolación.

Subtónica da un paso de gigantes con ÷ – x +, un disco arriesgado pero firme, oportuno para un mundo en desequilibrio. Un puñado de canciones precisas y contemporáneas que, en cambio, están diseñadas para perdurar en el tiempo.

Sale a la venta oficialmente el 25 de octubre.




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