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Mujeres inolvidables

Publicado el 07 marzo 2026 por manuguerrero

En el cuarto de siglo largo que llevo trabajando en televisión, pocos proyectos me habían suscitado, a priori, menos interés que el último en el que he estado trabajando estos meses de atrás, “Mujeres en el olvido”. Y no por su temática, ni mucho menos. Al contrario. El problema era otro: ¿cómo contar en imágenes la historia de ocho mujeres que, como su propio nombre indica, han sido olvidadas? ¿Cómo construir un relato audiovisual cuando apenas quedan testimonios de quienes las conocieron y cuando, en muchos casos, ni siquiera disponemos de fotografías o imágenes de archivo?

La dificultad parecía enorme. Pero bastó muy poco tiempo para que mi actitud cambiara radicalmente.

A medida que avanzábamos en la investigación, cada día descubría algo que me dejaba perplejo. Las hazañas protagonizadas por estas mujeres eran tan extraordinarias que resultaba difícil comprender cómo habían quedado fuera del relato colectivo. Sus historias tenían todos los ingredientes de las grandes biografías: talento, valentía, rebeldía, inteligencia, ambición y, sobre todo, una determinación admirable para abrirse paso en un mundo que no estaba hecho para ellas.

Fue entonces cuando el proyecto empezó a entusiasmarme de verdad.

Muy pronto me “enamoré”, por ejemplo, de Dora “La Cordobesita”, una paisana cuya vida parece sacada de una novela. Justo hace un siglo era la estrella número uno de nuestro país. Su nombre encabezaba los carteles de los teatros de toda España y los empresarios se la disputaban como hoy se disputan a las grandes figuras de la música o el cine. Llegó a recibir la propuesta de convertirse en la primera española en protagonizar una película de Hollywood, algo absolutamente impensable para la época. Y, por si fuera poco, un empresario parisino llegó a pagarle por adelantado —por un concierto que finalmente no llegó a celebrarse— una cantidad equivalente a lo que un jornalero de entonces ganaba en cinco años de trabajo. Una vida deslumbrante que, sin embargo, hoy casi nadie recuerda. Ni siquiera en la calle que la vio nacer.

Otra de las mujeres que más me fascinó fue Teresa de Acosta. Durante mucho tiempo, la historiografía oficial otorgó el título de primera mujer banquera de España a Carmela Arias, quien presidió el Banco Pastor en 1971. Pero la realidad es bastante más compleja —y también más injusta—. Teresa de Acosta ya había logrado ese hito siglo y medio antes. Esta granadina fue capaz de crear y dirigir un banco que operaba en toda España en una época en la que las mujeres ni siquiera podían retirar dinero de una cuenta sin la autorización de sus padres o de sus maridos. Imaginar el talento, la inteligencia y la capacidad de negociación que debió tener para conseguirlo resulta, sencillamente, asombroso.

Un asombro similar he sentido al conocer a otras protagonistas de esta serie. Mujeres como Mercedes Formica, la abogada que consiguió poner de rodillas al machismo estructural del franquismo y promover reformas legales que protegieran a las mujeres víctimas de violencia. O como Margarita Landi, periodista pionera que revolucionó la crónica de sucesos en nuestro país con su estilo inconfundible. O Josefina Manresa, cuya vida quedó ligada para siempre a la memoria de Miguel Hernández, pero que también merece ser recordada por su propia dignidad, su fortaleza y su empeño en preservar la obra del poeta frente al olvido.

A ellas se suman otras andaluzas extraordinarias que componen un ramillete de biografías tan sorprendentes como inspiradoras. Mujeres que desafiaron las normas sociales de su tiempo, que ocuparon espacios que les estaban vedados y que demostraron, con hechos, que la historia siempre ha estado llena de protagonistas femeninas… aunque durante demasiado tiempo no se las haya querido ver.

Realizar esta docuserie ha tenido, además, otro regalo inesperado: la oportunidad de conocer a mujeres que hoy trabajan precisamente para rescatar del silencio estas historias y denunciar las muchas injusticias que todavía persisten. Investigadoras, historiadoras, antropólogas y divulgadoras que dedican su vida a iluminar esas zonas de sombra de nuestro pasado.

Entre ellas está la antropóloga Soledad Castillero, cuya mirada ayuda a entender cómo se construyen los silencios históricos. También investigadoras como Pura Sánchez, Ángeles Cruzado (tan enamorada como yo de Dorita), Gloria G. Durán (¡no os perdáis su libro «Sicalípticas. El gran libro del clupé y las sicalípticas»), Pilar Bartolomé o Encarnación Lemus, que llevan años rastreando archivos, documentos y testimonios para devolver a tantas mujeres el lugar que merecen en la memoria colectiva.

Y junto a ellas, otras figuras admirables como Mercedes Valverde, Lina Gálvez —¡qué alegría volver a verte!— o Amparo Rubiales, que desde distintos ámbitos han contribuido a que hoy podamos hablar de estas historias con más conocimiento y más conciencia.

La docuserie está ya en manos de Canal Sur TV y confío en que muy pronto podamos anunciar su fecha de estreno. Me encantaría poder compartirla con todo el mundo y que los espectadores puedan disfrutar de estas historias tanto como yo he disfrutado descubriéndolas y ayudando a ponerlas en pie.

Si algo me ha enseñado este proyecto es que el olvido rara vez es casual. Es casi siempre malintencionado. Y no se puede dejar a conciencia fuera de la Historia a la mitad de la Humanidad. Por eso recuperar estas biografías no es solo un ejercicio de memoria: también es un acto de justicia.

Porque estas mujeres no merecen estar en el olvido.

Merecen ser recordadas.

Y, sobre todo, merecen ser reconocidas como lo que realmente fueron: mujeres inolvidables.

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