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Morro frito, la receta fácil con la que se chuparán los dedos

Publicado el 28 agosto 2025 por manuguerrero

Si hay algo que los bares de toda la vida saben hacer bien es el morro frito. Crujiente por fuera, tierno por dentro y con ese saborcito inconfundible que pide a gritos una caña bien fría al lado. O una copa de vino tinto. ¿La mejor noticia? No hace falta ser un chef para prepararlo en casa: con unos pocos pasos y un toque de mimo, tendrás un aperitivo de categoría que hará que todos se chupen los dedos.

¿Qué es el morro frito?

El morro de cerdo, también conocido como “corteza tierna” o “corte crujiente del alma”, es un clásico de la cocina popular española. Se trata de la parte de la nariz del cerdo, cocida y luego frita hasta que consigue ese contraste mágico: crujiente y dorado por fuera, jugoso por dentro.

Ingredientes

  • 500 g de morro de cerdo
  • Aceite de oliva abundante para freír
  • Sal al gusto
  • Opcional: un toque de pimentón, ajo en polvo o limón para darle personalidad

Paso a paso

  1. Cortar el morro: Trocea el morro en pedacitos de bocado, ni muy grandes ni muy pequeños.
  2. Hervir. Hierve el morro en abundante agua, con un puñado de sal (y opcional, una hoja de laurel) durante 15 minutos. Ojo, porque también te lo pueden vender ya hervido.
  3. Secar bien: Este paso es clave. Seca los trozos con papel de cocina para evitar salpicaduras y lograr un mejor crujiente.
  4. Freír en abundante aceite: Pon a calentar el aceite en una sartén honda o freidora. Cuando esté bien caliente, echa los trozos de morro con cuidado.
  5. Doradito y crujiente: Déjalos freír hasta que cojan ese color tostado irresistible.
  6. Escurrir y sazonar: Sácalos a un plato con papel absorbente y añade sal al gusto. Si quieres darle un puntito distinto, espolvorea pimentón, ajo en polvo o exprime unas gotas de limón.

El toque final

Sírvelo en un plato al centro con unos palillos o directamente en cucuruchos de papel, como en las tabernas de antes. Y, por supuesto, acompáñalo con tu bebida favorita. A mí me gusta con Ribera del Duero.

Fácil, barato y con ese sabor de toda la vida. El morro frito es la prueba de que a veces lo sencillo es lo más irresistible.

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