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Loquillo, Poveda y Gil de Biedma: ¿alguien da más?

Publicado el 02 noviembre 2025 por manuguerrero

En su nuevo disco Corazones legendarios, Loquillo vuelve a demostrar por qué sigue siendo una de las figuras más audaces y coherentes de la música española. Entre las canciones del álbum, destaca una joya inesperada: su versión del poema “No volveré a ser joven”, de Jaime Gil de Biedma, esta vez interpretada a dúo con Miguel Poveda. El resultado, producción de Josu García, es una fusión emocionante de rock y flamenco, una conversación entre dos mundos que, lejos de chocar, se reconocen en su verdad y su hondura.

Versionar a Gil de Biedma no es tarea menor. Su poesía, atravesada por la lucidez, el desencanto y una sensibilidad punzante, no busca el consuelo fácil ni la grandilocuencia: se enfrenta de frente al paso del tiempo, al deseo, a la conciencia de lo vivido y lo perdido. “No volveré a ser joven” es uno de sus textos más emblemáticos, una reflexión sobre la fugacidad de la vida y la rebeldía inevitable de quien se sabe mortal. Loquillo lo llevó al terreno de la canción a través de la maestría de Gabriel Sopeña para su disco ‘La vida por delante’, el gran revulsivo para su carrera. Y es que a lo largo de los años, Loquillo ha hecho del riesgo una forma de identidad. Desde los días de Los Trogloditas hasta sus trabajos más recientes, ha sabido moverse entre el rock, el jazz, el swing o la canción de autor sin perder autenticidad. Cantar a Gil de Biedma no es solo un gesto cultural: es un acto de coherencia. Loquillo ha sido siempre un artista que reivindica la palabra, la literatura y el pensamiento. Su empeño en llevar la poesía al rock —de Luis Alberto de Cuenca a Mario Benedetti, pasando por Octavio Paz, Lorca o Martínez Mesanza— lo convierte en un puente entre la calle y los libros, entre la emoción eléctrica y la reflexión.

Miguel Poveda y el duende contemporáneo

La presencia de Miguel Poveda eleva aún más la propuesta. Su voz flamenca aporta al poema un dramatismo y una calidez que lo abren a nuevos matices. Donde Loquillo pone la gravedad y la experiencia, Poveda aporta la pasión y el temblor. Es un diálogo generacional y estético que honra tanto al poeta como a la música que los une. El flamenco y el rock, dos lenguajes nacidos de la verdad y la rebeldía, se funden aquí en una sola emoción.

Releer —y ahora escuchar— a Gil de Biedma es redescubrir una mirada que sigue siendo incómoda y necesaria. Su poesía nos recuerda que crecer implica perder, pero también entender. Que la juventud no se mide en años sino en lucidez. Que la autenticidad, como la del propio Loquillo, consiste en no renunciar a la propia voz aunque el tiempo pase.

Con Corazones legendarios, Loquillo vuelve a tender un puente entre la música popular y la alta poesía, entre la rebeldía del escenario y la melancolía del verso. En tiempos de superficialidad y ruido, de algoritmos y competición de megustas, su gesto es casi una declaración ética: el arte aún puede ser valiente, culto y profundamente humano.

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