Granada es una ciudad llena de tesoros. Los tiene históricos, como la Alhambra; arquitectónicos, como las callejuelas del Albaicín; inmateriales, como Morente o los 091; naturales, como Sierra Nevada; y también los tiene gastronómicos. Porque entre tanta grandeza, hay lugares que brillan con una luz cegadora. Uno de ellos es, sin duda, La Chantarela.
El otro día tuve la suerte de disfrutar, junto a la familia y los amigos, de una comida memorable en este restaurante ya consolidado en la ciudad. De esos sitios que no necesitan artificios ni modas pasajeras: aquí se viene a comer bien. Y a salir feliz.
Cocina contundente, producto excelente
Mi experiencia fue un auténtico homenaje a la cocina tradicional bien entendida. Sobre la mesa desfilaron platos que hablan el idioma de la tierra y del producto: el jamón de categoría, el queso de carácter, el lomo de orza de las mejores despensas andaluzas, los pinchitos de bacon (radicalmente jugosos), las cremosas croquetas de puchero, las patatas revolconas con torreznos (contundentes y llenas de sabor) y, cómo no, el pulpo a la brasa, majestuoso, perfectamente ejecutado, tierno por dentro y con ese punto ahumado que convierte un buen plato en algo extraordinario.
Platos contundentes, sí. Pero sobre todo elaborados con productos de primera calidad y tratados con el respeto que merecen. Aquí no hay disfraces innecesarios: hay técnica, hay conocimiento y hay mucho oficio. Al chef se le nota que aprendió de los mejores.








El sello de Marco Antonio Lorente
Detrás de esta propuesta está Marco Antonio Lorente, un chef fuera de serie. De esos que no buscan el aplauso fácil, sino la excelencia constante. Su cocina es honesta, sabrosa y profundamente arraigada al producto. Marco Antonio no solo cocina: interpreta. Entiende el recetario tradicional y lo eleva desde el dominio técnico y la selección impecable de materia prima. Eso es lo que convierte una comida en experiencia. A cualquier plato, Marco le imprime su propia personalidad: chispa, inteligencia y sentido del humor. Y sé bien de lo que hablo…

Si alguien me preguntara hoy por uno de los mejores restaurantes de Granada para disfrutar de una buena comida, sin duda mencionaría La Chantarela. Porque cuando el producto es excelente, la mano que lo trabaja es brillante y el resultado emociona, estamos ante algo más que un restaurante: estamos ante un auténtico tesoro granadino. Un patrimonio vivo de la ciudad. Y Granada, de tesoros y patrimonio, sabe más que nadie.
La Chantarela: Calle Águila 20, Granada.

