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Shuarma. MÁS ALLÁ DE LOS ELEFANTES

Publicado el 07 abril 2008 por manuguerrero

El 15 de diciembre de 2005 fue un día gris para todos los seguidores de Elefantes. El grupo, uno de los más capaces del pop español, anunció su disolución sin aclarar motivos ni dar pistas sobre lo que sería de cada uno de ellos. Parecía inexplicable porque el éxito venía abrazándoles desde su disco Azul, un placer para el oído, y era ciertamente difícil asumir la desaparición de aquella perfecta conjunción entre la dulzura de Shuarma, su compositor y cantante, y la instrumentación potente y sugestiva de los demás miembros del grupo. Pero así es la vida, se esfumaron como nubes blancas.

Dos años después, Shuarma apareció por sorpresa con Universo, su primer disco en solitario. Trece canciones (con sus trece videoclips) cargadas de luz y dispuestas a llevar el espíritu elefantes a otros territorios más íntimos y espirituales, confirmando además que de un tipo como él, que con solo tres años ya vivía unido a un saxofón, cabe esperar cualquier pirueta salvo una jubilación anticipada.

-Aunque no te conozco personalmente, siempre te he imaginado muy volcado en tu trabajo. Quizá sea porque transmites una imagen de artista enamorado de la música. ¿Me equivoco?

-La música es para mí un refugio, un lugar en el que estoy a salvo. Una habitación en la que me gusta encerrarme. Hay cosas que digo mejor cantando que hablando y como siempre me ha gustado opinar, pues ahí estoy escribiendo canciones compulsivamente.-Últimamente estás de gira con Universo, tu primer disco en solitario. ¿Qué sensaciones has recogido hasta el momento?

-Sensaciones diversas. Es muy distinto empezar en solitario después de estar 10 años en un grupo. Es un aprendizaje que necesitaba revivir. Tenía que volver a ilusionarme y había que correr riesgos.

-Subiéndote al escenario como solista –y a veces, sin músicos acompañantes- ¿no te has llegado a sentir solo en el escenario?
-No, nunca me siento solo en el escenario si hay público que viene a oírme.

-¿Consigues ahora una relación con tus espectadores distinta a la que tenías cuando te presentabas con el resto de elefantes?
-La verdad es que me siento más querido porque ahora me sigue gente que ha aceptado mi decisión de acabar con un grupo querido por el público y ha aceptado que necesitaba un cambio y de alguna manera lo ha vivido conmigo.

-La separación del grupo fue muy sonada. Además, ocurría en un momento álgido, cuando ya no quedaba nadie que no os conociera. Sinceramente yo sentía el temor de perder el espíritu elefantes. ¿Cómo recuerdas el último directo del grupo? ¿Fue aquella la experiencia más intensa de toda tu carrera?
-Fue una experiencia realmente intensa. Lo que sentimos en el escenario fue importante. Durante el concierto reviví toda la carrera del grupo a través de las canciones.

-¿La ruptura fue por motivos personales o influyó también la crisis en la industria musical? ¿Fue doloroso para ti?
-Fue muy doloroso para todos los del grupo, pero hay veces en la vida en la que has de tomar decisiones por muy dolorosas que sean. Influyeron muchas cosas, pero nunca la industria musical.

-¿Sentías que presentarte con el nombre de un grupo no era justo, que no se reconocía el valor que aportabas tú al conjunto?
-No, sencillamente creía que Elefantes había acabado.

-Ahora muchos seguidores de Elefantes podemos estar tranquilos porque con Universo, aunque sea un disco distinto a los anteriores, seguimos teniendo tus letras, tu voz y, en definitiva, los mismos valores que antes. Sigue habiendo la misma luz.
-Para mí hay más luz, aunque aún no haya encontrado la manera de mostrarla. Pero estoy seguro de que lo conseguiré.

-Por cierto, ¿sientes fascinación por la luz? Lo habitual en el panorama musical español es lo contrario: refugiarse en la noche, la oscuridad, la bohemia de lo incierto.
-Claro que siento fascinación por la luz. Me gusta sentirme bien. El dolor me duele. Aunque entiendo que desde la “oscuridad” o el sufrimiento estás mas en contacto con tus sentimientos y el acto creativo puede ser más puro. Pero siempre preferiré la luz a la oscuridad.

-A ti la música, aparte de como fuente de ingresos, ¿te sirve para algo?
-Soy incapaz de decirte qué me aporta la música, igual que soy incapaz de pensar en mi vida si no hubiera música. Es mi tabla de salvación.

-¿Cuándo y cómo descubriste la expresividad de la música?
-Realmente no lo sé, ni recuerdo un momento concreto. Sencillamente fui escuchando música, luego me regalaron una guitarra y ahí empecé a contar cosas.

-¿Es cierto que a los tres años te regalaron un saxofón? ¿Cómo aprendiste a tocarlo?
-Nunca aprendí a tocarlo, pero siempre iba con un instrumento encima.

-¿Por qué te decidiste, años después, a escribir una canción?
-Supongo que fue un impulso que afortunadamente no reprimí.

Juan era mi amigo fue la primera canción que escribiste, dedicada a un atentado que cometió la banda terrorista ETA en Barcelona. ¿Cómo ves esa canción ahora, tantos años después? ¿Tu carrera musical ha evolucionado tal y como podías imaginar esa tarde?
-Apenas recuerdo el estribillo de la canción, pero sí recuerdo la sensación de haber escrito algo que me importaba. Estaba cantando algo que sentía en mi interior y eso fue importante para mí. En cuanto a mi carrera, creo ha evolucionado de forma muy coherente, ya que sigo escribiendo desde el corazón, igual que esa tarde.

-¿Tu hijo Sunna anda también tocando ya algún instrumento?
-Le encanta la guitarra eléctrica. Tiene una y es un super rockero.

-Tu compañera Susu también se dedica a la música. Bajo el nombre de La media luna ha sacado ya dos discos. ¿En tu hogar la música lo invade todo?
-La música está muy presente en casa y espero que no falte nunca.

-¿Cómo crees que ha influido Sunna en vuestros últimos discos?
-Mucho, desde que apareció ha influido mucho en todo lo que hacemos y por supuesto en nuestra música también. De qué manera no lo sé exactamente, supongo que nos ha ayudado a quitarnos prejuicios y quizás a hacer menos ruido.

-En el tuyo, es decir, en Universo, aparte de la luz de la que hablábamos antes, hay sosiego, espiritualidad, naturaleza… ¿Te consideras un hombre esencialmente optimista?
-Me siento bastante optimista. Durante el periodo en el que escribí Universo, viví momentos preciosos que han quedado reflejados en el disco. Para mí es importante ser transparente con mis emociones.

-¿Crees que el contagio de optimismo puede salvarnos de la depresión a la que parece abocarnos la ultraindustrialización de la vida?
-Creo que el optimismo es una decisión muy difícil y muy valiente. Y creo firmemente en el poder que tiene para mejorar las cosas.

-¿Te gusta el modo en que se organiza la vida de la gente de tu alrededor, de tu ciudad, de tu país?
-Creo que el ser humano es maravilloso, hacemos cosas increíbles y de extremada delicadeza y dulzura, pero a su vez también somos capaces de lo contrario. Intento no fijarme mucho en lo que hace la gente, no juzgar, pero no lo consigo y no me gusta nada cómo se organiza la sociedad. Parece que vamos en contra de nosotros mismos.

-Y si hablamos del mundo en general, ¿nos echamos a llorar?
-Depende de cada uno. Como ya te he dicho, yo admiro al ser humano.

-¿Crees que lo que ocurre en África tiene solución?
-No lo sé, pero mientras decidimos si la tiene o no hay que tender la mano.

-En octubre, Miguel Bosé, Dover y tú llevasteis 600.000 firmas al Palacio de la Moncloa para pedir al Gobierno español que reconsidere sus posturas sobre el comercio con los países subdesarrollados. ¿Os fiáis de las estrategias de la UE?
-No, no me fío, si me fiara no hubiera hecho falta ir a recoger firmas.

-¿Te sientes especialmente vinculado a África?
-No, no especialmente. Me siento vinculado a las personas que carecen de necesidades básicas como comida, higiene o educación. Si le faltara eso a mi hijo me sentiría muy desgraciado.

-¿Qué viste en tus viajes al continente negro?
-Mucha alegría, mucha fe y muchas ganas de cambiar las cosas.

-Sin dioses en los que creer, ¿nos será más fácil buscar culpables y soluciones?
-Para mí los dioses son las ilusiones y afortunadamente nunca he dejado de creer. No necesito buscar culpables, pero las soluciones nos vendrían muy bien. Y hay mucha gente muy ocupada buscándolas.

-Por cierto, ¿eres un hombre muy espiritual? ¿En qué crees?
-Creo en la ilusión y en la buena gente.

-¿Te seduce la belleza por encima de todo lo demás?
-No por encima de todo lo demás, pero como persona a la que le fascina el arte, la belleza es importante para mí.

-Un aspecto que siempre me ha gustado de ti es la belleza de tus videoclips porque independientemente de los medios que dispongas, siempre presentas vídeos creativos y muy brillantes. ¿La inspiración te llega también a modo de imágenes o es que sencillamente estás bien rodeado?
-Estoy muy bien rodeado y afortunadamente mi creatividad es también fértil.

-En esta página web hemos hablado algunas veces de Bushido, un disco muy brillante, con grandes canciones (para mí, uno de los mejores de lo que llevamos de siglo) pero del que tú no guardarás gratos recuerdos. ¿Me equivoco? ¿Por qué aquel enfrentamiento entre Bunbury y tú? ¿Cuál era la razón de las disputas?
-Yo sí guardo un buen recuerdo de Bushido, fue algo intenso y a mí me gustan las cosas intensas. Allí hubo un choque entre Enrique y yo, pero cuando las personas ponen el corazón en lo que hacen es normal que los choques sean más aparatosos. Afortunadamente es agua pasada y el disco sigue ahí.

-¿El peso de la amistad ha puesto las cosas en su sitio?
-La amistad real nunca se vio afectada, la superficial mucho.

-¿Ves probable algún proyecto junto a él?
-Hace muy poquitos días entramos en estudio para hacer una nueva versión de “El tiempo se puede parar”.

-¿Y qué relación tienes con los demás, es decir, Morti y Carlos Ann?
-Somos muy buenos amigos y me encanta tenerles cerca.

-¿No era demasiado temeroso meter a cuatro artistas con tanto talento y carácter en una masía?
-No sé si con tanto talento, pero lo que sí teníamos era cuatro puntos de vista distintos y eso era lo bonito del proyecto.

-Una curiosidad ¿sueles escuchar los discos que grabas?
-No. Nunca los escucho. Ya me los sé…

-En mi opinión tienes una voz admirable, con mucha personalidad y que transmite principalmente buenas vibraciones. ¿Te gusta tu voz?
-Nunca me he cuestionado si me gusta mi voz, quizá porque es la única que tengo y si la respuesta fuese “no” estaría en un serio apuro.

-¿Cómo aprendiste a cantar?
-Jamás me he preocupado en cantar bien. Lo que me interesa es transmitir. Para mí lo de cantar bien es como el zapatero que hace zapatos. El primero le sale normalito, el segundo mejor y cuando lleva cien los hace muy bien.

-¿Como músico tienes inquietudes que tu voz no te permita cantar?
-No.

-¿La someterás a nuevos caminos en tu próximo disco?
-Puede ser.

-Por cierto, ¿algún día te has parado a pensar que la imaginación también se topará, posiblemente, con los malditos límites?
-Creo que subestimas a tu imaginación.

-Suerte.
-Gracias e igualmente.

Más información sobre nuestro entrevistado en www.shuarma.com

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